Opinión publicada
Te invitamos a leer los artículos de Joaquín Morales Solá “Dos intenciones distintas en la reunión de Roma” en La Nación y “Atraer inversiones y ahuyentarlas, contradicciones del oficialismo”de Ricardo Kirschbaum en Clarín.
ARGENTINA
Joaquín Morales Solá advierte, en La Nación, dos intenciones distintas en la reunión del Vaticano. “Cristina Kirchner está desplegando un proyecto, cada vez más ostensible, de acumulación de poder para comenzar en algún momento una negociación con los holdouts y también para conservar su liderazgo político más allá de la presidencia. El Papa tiene preocupaciones más inmediatas: preservar la paz social en su país y contribuir a que el proceso político llegue a diciembre del próximo año sin sorpresas ni arrebatos”. Y sobre el encuentro que mantendrá Cristina con Soros señala: “Es extraño, para llamarlo de alguna manera, que Cristina Kirchner esté a punto de convertir a George Soros en un patriota argentino. Soros es el dueño de un multimillonario fondo de inversión, capaz de jugar tan fuerte como lo hacen los fondos buitre. De hecho, en los años 90 le torció el brazo al Banco de Inglaterra y logró en un viernes negro la devaluación de la libra británica. Soros es ahora el cuarto tenedor de acciones de YPF y su fondo está lleno de bonos argentinos. ¿Cómo no va a ser solidario con el gobierno argentino? Todo eso no habla ni bien ni mal de Soros. Es un exponente del sistema financiero internacional, tal como es, no como quiere Cristina que sea”.
Ricardo Kirschbaum, en Clarín, observa una contradicción del gobierno con la nueva ley de hidrocarburos que debatirá el Congreso. “Apunta a estimular la llegada de capitales. Pero mientrasa se crea ese nuevo instrumento legal para atraer inversiones, la crisis del frente externo es cada vez más aguda, algo que desconcierta a quienes son tentados a venir, garantizándoles que podrán repatriar utilidades. ¿Cuál es el verdadero rostro del país?, se preguntan. ¿Los que invitan a explotar el gas y el petróleo o aquellos que incrementan, por razones políticas locales y personales, las fricciones externas?”. Y agrega: “Ese dilema no se resolverá porque esos dos rostros forman parte del paisaje habitual del oficialismo: nacionalismo férreo y cláusulas secretas en los contratos con compañías que oficialmente son demonizadas por el discurso oficial. Una respuesta a esa esquizofrénica situación es que los resultados de Vaca Muerta comenzarán a sentirse cuando el kirchnerismo haya abandonado el poder. En el corto plazo, el intento de acumulación política prevalece aunque sea lesivo para los propios planes del cristinismo”.
ARGENTINA
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios