Opinión publicada

Te invitamos a leer los artículos de Fernando Laborda “El tren fantasma del default” en La Nación y de Emilio Apud “Riesgos de atar nuestro destino a la tecnología rusa o china” en Clarín.



ARGENTINA

Fernando Laborda, en La Nación, describe posibles consecuencias frente a un default. “Si bien la situación macroeconómica del país no es comparable con la de fines de 2001, el escenario posdefault no resultará gratuito para los argentinos”. Plantea que “significará un retroceso en la línea que había iniciado el gobierno nacional para retornar al mercado internacional de crédito, tras los acuerdos con las empresas que demandaron a la Argentina en el Ciadi, con Repsol YPF y con los países acreedores agrupados en el Club de París”. Añade que “la imposibilidad de acceder al crédito internacional en un contexto de creciente déficit fiscal, tanto nacional como provincial, derivaría en más medidas para cuidar las reservas del Banco Central , como la continuidad o profundización del cepo cambiario y de las restricciones a las importaciones”. Y concluye: “Como la profundización del cepo cambiario generará mayor presión sobre el dólar paralelo, el Banco Central intentará sostener las elevadas tasas de interés o incluso aumentarlas para evitar fugas del sistema financiero. El efecto no deseado será una todavía menor actividad económica. Y no habría que descartar, según algunos economistas, que la carrera entre tasas de interés y presión cambiaria termine en una nueva devaluación de nuestra moneda”.

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Emilio Apud, exsecretario de Energía, advierte en Clarín los “riesgos de atar nuestro destino a la tecnología rusa o china”. Opina: “No quiero decir que la tecnología de centrales nucleoeléctricas de origen ruso a cargo de la empresa estatal Rosatom, o chino de la China National Nuclear Corp, CNNC, sea inadecuada o deba ser rechazada, pero debería cotejarse con las muchas otras alternativas disponibles en empresas y países, mediante una rigurosa evaluación económica financiera, geopolítica, de seguridades y garantías, además de la tecnológica”. Sostiene luego: “Nuestra “Realpolitik”, diseñada a los tumbos por nuestra Presidenta y ejecutada a pies juntillas por nuestro poco diplomático Héctor Timerman, consiste en flirtear con los países de dudosa y nula democracia: Irán, Venezuela, China y ahora la Rusia de Putin. Todos ellos observan vicios similares a los de la Argentina K, en detrimento de aquellas relaciones que más deberíamos cultivar, por afinidad, capacidad tecnológica y conveniencia estratégica, como la Comunidad Europea, los Estados Unidos, Canadá, Australia y el Sudeste asiático.” Apud insta a “definir el futuro nucleoeléctrico de nuestro país, pero por significar una decisión intergeneracional debe adoptarse una política de Estado con seriedad y visión de largo plazo e impedir decisiones espasmódicas que obedecen a especulaciones políticas con vistas a mantener poder más allá del 10 de diciembre de 2015”.

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