Opinión publicada

Los invitamos a leer el editorial de La Nación “Hacia un totalitarismo bajo el ropaje democrático” y los artículos “Golpe de Estado al Poder Judicial, de Joaquín Morales Solá, y “El fuerte y el débil”, de Horacio Verbitsky.





En un duro editorial, titulado “Hacia un totalitarismo bajo el ropaje democrático, el diario La Nación critica la reforma del Poder Judicial impulsada por el Gobierno. Considera que “en pocas semanas, la Argentina no será la misma de hoy. A la vista de todo el mundo, el Gobierno lleva a cabo en estos días un verdadero golpe institucional que, una vez consumado, se traducirá en el peor avasallamiento de la sociedad y las instituciones desde la recuperación de la democracia. No es difícil medir todas las consecuencias posibles de la reforma judicial que impulsa el Poder Ejecutivo mediante seis proyectos de ley, de segura y pronta aprobación, bajo la consigna falaz de “democratizar” la Justicia, cuando de lo que se trata es de someterla al absoluto arbitrio de la Casa Rosada, violando flagrantemente la Constitución. Tan “democrática” es la reforma que el oficialismo, haciendo valer su mayor número de legisladores, se niega a efectuar en el Congreso la menor modificación en los textos de los proyectos y aspira a sancionar las iniciativas del Ejecutivo en un veloz trámite a libro cerrado”. Para leer el artículo completo, hacé clic.

Para Joaquín Morales Solá, en La Nación, “la eliminación de uno de los tres poderes constitucionales sólo se puede hacer mediante un golpe de Estado”. Considera que “es lo que se ha propuesto Cristina Kirchner con su llamada “reforma judicial” que, si prosperara, destruiría al Poder Judicial”. Más adelante opina que “sea como fuere, Cristina decidió terminar con la Corte Suprema de Justicia, tan fastidiosa siempre, como cabeza de un poder del Estado. Si su proyecto triunfara, a la Corte no le quedará ni la facultad de comprar los papeles para escribir sus sentencias. Todo el poder que tiene ahora de contralor de jueces y empleados y de la administración del dinero del presupuesto judicial irá a parar al nuevo Consejo de la Magistratura, diseñado para colocar a la Justicia bajo el control del poder político, sea éste cristinista o de cualquier otro signo. Una república sin división de poderes es sólo una caricatura de república. Si todo terminara así, es probable que la historia de los últimos treinta años registre a dos presidentes célebres: Raúl Alfonsín, que construyó la democracia, y Cristina Kirchner, que la habrá destruido”. Para leer el artículo completo, hacé clic.

Horacio Verbitsky, en Página 12, afirma que “desde el oficialismo nadie ha querido disimular que el debate sobre la denominada democratización de la Justicia es consecuencia del bloqueo a la ley de servicios de comunicación audiovisual que el Grupo Clarín logró mediante medidas cautelares. Este sinceramiento es un buen punto de partida para analizar la batería de proyectos que el Poder Ejecutivo envió al Congreso y que ambas cámaras están tratando, bajo una intensa presión política y mediática”. Más adelante opina que “no sólo es dudosa la constitucionalidad del proyecto que limita las medidas cautelares, tampoco apunta con precisión a los poderes fácticos que preocupan al gobierno y que poseen capacidad económica para costear los abogados más caros y mejor conectados. En cambio, afecta la tutela judicial efectiva de los derechos de los sectores más desprotegidos y colisiona con la Convención Americana de Derechos Humanos, cuyo artículo 25 requiere que las herramientas judiciales disponibles incluyan medidas cautelares y recursos judiciales sencillos y rápidos para la protección de grupos en situación de vulnerabilidad”. Finaliza la nota diciendo que “si el problema es el Grupo Clarín no hay por qué desamparar a los condenados de la tierra”. Para leer el artículo completo, hacé clic.


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