Opinión publicada
Invitamos a leer los artículos “Una señal de que las cosas no están bien”, de Roberto Gargarella en La Nación, y “2013, ¿el año del cisne negro?”, de Matías Bulat en El Cronista.
* Los insultos proferidos a Axel Kicillof en Buquebús, como cualquier escrache o cortes de ruta, son la expresión de que “las cosas no están bien”, reflexiona Roberto Gargarella en La Nación. Argumenta: “Dejan en claro la precariedad de ese esquema institucional, que cuenta con pocos -o demasiado corroídos- canales para vehiculizar nuestras quejas. Por otro, expresan una penosa certeza compartida: la de que no tiene sentido transitar los caminos institucionales de la queja. Sólo las vías extrainstitucionales parecen ser apropiadas, ya sea para dejar constancia de nuestras demandas o, al menos, para obtener alguna módica atención pública”. Y agrega: “Se trata de un grave aprendizaje colectivo: hemos aprendido a reconocer que las vías formales no merecen ser transitadas (un aprendizaje, por lo demás, escaso: tendemos a quedarnos fijos en la inercia de la lección aprendida)”. Para leer la nota completa, hacé clic.
* El economista Matías Bulat analiza en El Cronista el horizonte económico de 2013. Señala: “Un cisne negro es un evento raro en la vida, no predecible, pero que sucede. Si uno mira las proyecciones de la mayoría de los economistas, el 2013 aparece con crecimiento pobre, gracias a la soja y a Brasil.La realidad que ha marcado enero, es que esa proyección suponía de un paciente que entendía que tenía un problema y empezaba a actuar para controlarlo. Lo cierto hasta ahora es que el gobierno no reconoce ningún problema, por lo tanto sus políticas “lo único que hacen” es agravar la actual situación. (…) Si el gobierno sigue creyendo su discurso y no entiende lo que pasa en la realidad, el cisne blanco de los optimistas será el cisne negro de los pesimistas. Está en el gobierno decidir el camino”. Para leer la nota completa, hacé clic.
* Los insultos proferidos a Axel Kicillof en Buquebús, como cualquier escrache o cortes de ruta, son la expresión de que “las cosas no están bien”, reflexiona Roberto Gargarella en La Nación. Argumenta: “Dejan en claro la precariedad de ese esquema institucional, que cuenta con pocos -o demasiado corroídos- canales para vehiculizar nuestras quejas. Por otro, expresan una penosa certeza compartida: la de que no tiene sentido transitar los caminos institucionales de la queja. Sólo las vías extrainstitucionales parecen ser apropiadas, ya sea para dejar constancia de nuestras demandas o, al menos, para obtener alguna módica atención pública”. Y agrega: “Se trata de un grave aprendizaje colectivo: hemos aprendido a reconocer que las vías formales no merecen ser transitadas (un aprendizaje, por lo demás, escaso: tendemos a quedarnos fijos en la inercia de la lección aprendida)”. Para leer la nota completa, hacé clic.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios