OPINION: Una mala señal

El gobierno provincial muestra signos de debilidad a la hora de abrir las negociaciones por el aumento sobre el impuesto Inmobiliario.

Estas marchas y contramarchas no hacen más que erosionar la imagen de la administración Saiz y son el resultado de la falta de convicción que existe en el seno del gobierno a la hora de hablar de cambios estructurales en el sistema impositivo provincial.

Bariloche es una localidad que se ha visto beneficiada con la salida de la convertibilidad. El negocio turístico se potenció en estos últimos años y los valores de la tierra en toda esta zona sufrieron modificaciones exponenciales.

Frente a este escenario, suena incomprensible que los titulares de determinadas propiedades exijan al gobierno que se revea la revaluación fiscal de las tierras de esta zona teniendo en cuenta las diferencias abismales entre los valores fiscales y de mercado que existen.

Pero contra el sentido común, la administración Saiz cede a estas presiones. La política puede más. Bariloche es un bastión por conquistar y las ideas de cambio quedan relegadas, por ahora, a un segundo plano.

(Redacción Central)


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