OPINIÓN: Urge una fuerte autocrítica



Pensar que la tormenta que atravesó el seleccionado argentino es responsabilidad absoluta de Diego Maradona es una necedad. Todos son culpables y deberían dar explicaciones para intentar salir de una de las crisis más profundas de la historia.

Desde hoy cada uno de los protagonistas tendrá que realizar un autoanálisis y una mea culpa. No alcanza con que los medios y el público despotriquen contra Maradona si no es Diego el que piensa si está capacitado para comandar el que debería ser uno de los equipos más poderosos del planeta, al menos desde los nombres. Quedó claro que solo no puede, por lo que si desea seguir deberá tener la humildad de requerir ayuda y apoyo. Lógicamente, tiene que guardar sus exabruptos y entender que muchas veces se crece mejor desde el disenso.

El desconcierto en el que se sumió el ciclo de Maradona quedó en evidencia en el nivel futbolístico, en los resultados y sobre todo en la conducta del seleccionador. El DT, desde el primer partido con Venezuela en el Monumental, utilizó nada menos que 36 futbolistas en eliminatorias y 29 de ellos fueron titulares al menos un partido. En ese ir y venir sin norte de convocatorias y rotaciones quedaron en el camino muchos jugadores que de entrada parecían número puesto.

Los jugadores tendrán que hacer autocrítica y confesar verdaderamente si desean estar en el seleccionado. Dejar la demagogia de lado, ser sinceros y aquí el mensaje no va direccionado a nadie en particular. Porque desde ya, Lionel Messi debe estar sí o sí en Sudáfrica, pero el error es seguir pensando que es el salvador, la reencarnación de un Maradona jugador que ya no volverá. Que fue único. Al que hicieron y rompieron el molde.

El que más explicaciones debería dar es Julio Grondona. Porque es el mayor responsable de una crisis que no excede al fútbol argentino, si no que se genera desde su seno. Jamás un equipo podrá triunfar con conductores que se llevan a las patadas. Por eso, también es necesario una autocrítica de Bilardo, ver cuál es su función, entender si es ese el lugar donde desea estar.

Juan Sebastián Verón no sólo fue el gran estratega de la noche. También el único que habló desde la sinceridad y la cordura: “No hay que festejar, estas cosas Argentina no las festeja (…) Todo se hizo mal, desde arriba hasta abajo, desde el presidente de la AFA hasta el último jugador. No hay que esconder las cosas abajo de la alfombra, hay que sacarlas, hay que hablar, mejorar y reflexionar para hacer una Argentina mejor”. Si no es así, el sufrimiento continuará en Sudáfrica.

 

SEBASTIÁN BUSADER sbusader@rionegro.com.ar


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