La polarización que no toca el modelo





Unidos o peleados, en el MPN no dejan de lado lo que siempre han hecho: dividir la oposición, y ahora lo hacen sin disimulo en el Frente de Todos y Juntos.


En términos formales el MPN ya tiene todo listo, tras el ajuste de tuercas de la planta política, para llamar a elecciones. En el plano informal, la definición tiene que ver con un proceso de desgaste hacia el diputado nacional Rolando Figueroa a quien se le reconoce que facilitó el trabajo de dividir la oposición que, hasta ahora, recaía sólo en la figura del líder de la lista Azul.

Después de conseguir el aval del presidente del comité nacional de la UCR, Gerardo Morales, el precandidato a gobernador por ese partido dentro de Juntos por el Cambio en Neuquén, Pablo Cervi, supuso que sólo restaba esperar que la reunión de los cuatro partidos a nivel nacional pusiera fecha de internas.

Como si la política en Neuquén fuera una caja de sorpresas, quien fue secretario de Gobierno de Horacio Pechi Quiroga, el actual concejal Marcelo Bermúdez, se alió con la diputada e hija del exintendente, Ayelén Quiroga y anunciaron que se iban con Figueroa. En realidad lo hacían en nombre del PRO y de Nuevo Compromiso Neuquino, el partido que justamente creó Quiroga cuando se quedó sin el sello de su corazón, la UCR, en la disputa con Martín Farizano. Juntos ya venía rengo luego de que, por segunda vez, Carlos Eguía pegara el portazo, aunque esta vez lo hizo para mudarse a los seguidores de Javier Milei. La decisión de Bermúdez dejó pedaleando a Jorge Taylor, quien aspira a ser candidato a gobernador por el PRO.

Los que se quedaron en Juntos esperan una decisión a nivel nacional para bien o para mal, es decir que los bajen o que los ratifiquen como candidatos y se hagan las internas abiertas. En las figuras nacionales que conducen los partidos que integran Juntos no hay unanimidad en cuanto a qué hacer. Los líderes más volcados al liberalismo ven una hendija en la propuesta de Figueroa para sentarse en la mesa donde se resuelven las concesiones no convencionales de Vaca Muerta.

“Yo no me fui con el PRO, fueron ellos los que me manifestaron su apoyo”, dijo Figueroa como para poder paños fríos a la cuestión.

Entonces, la máxima de Horacio Rodríguez Larreta en cuanto a que “apoyaremos lo que decidan los neuquinos” se cumplirá y la elección en Neuquén tendrá dos afiliados al MPN como candidatos.


Esta semana habrá definiciones en las dos coaliciones en cuanto a llevar candidato propio o ir como colectora con el diputado nacional Rolando Figueroa.


Por el lado del Frente de Todos, la cosa no está más calma. En los próximos días habrá un encuentro del kirchnerismo hard en Piedra del Águila donde se supone que Oscar Parrilli le levantará la mano a Ramón Rioseco, por tercera vez para que sea el candidato a gobernador. Hay dirigentes del Partido Justicialista que son proclives a ir en una lista colectora detrás de Figueroa en quien pintan la esperanza del fin de la predominancia, no hegemonía, del MPN que durante tantos años los ha desvelado.

El Consejo Provincial y el Congreso del PJ habían formado una comisión política para ir con un estetoscopio para detectar lugares políticos tras el portazo de Figueroa. La cosa entre ellos y los que se reunieron en Cutral Co, encabezados por Oscar Parrilli, no está en buenos términos. Si bien los enojos en la política neuquina prescriben a los 45 días según la máxima de Elías Sapag, a la diputada nacional Tanya Bertoldi no le cayó en gracia que le hicieran una candidatura sorpresa con Rioseco y propuso “jubilar” el dedo en el PJ. En edad jubilatoria no hay muchos dirigentes en el partido.

Así, las dos grandes coaliciones políticas que en Neuquén se propusieron hacerle sombra al MPN, ahora se han puesto a la sombra de.

La redistribución de los ingresos parece ser la gran política de cambio que propone Figueroa quien ve un cuerno de la abundancia para los próximos años de la mano de la geología. En cuanto a cambios en el Estado se cuestiona el mal uso de recursos como la estafa den Desarrollo Social y la clásica de que todos los que cobran sueldo público deben ir a trabajar. Le podrá echar la culpa de todo a Gutiérrez, actitud que no pudo adoptar cuando sucedió a Sapag y Ana Pechen.


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