Oportunidades y fortalezas mirando el futuro

Un encuentro que debe ser el punto de partida para recuperar tres décadas de decadencia.




Tercer Congreso de Valor Agregado en Origen (VAO)

La Patagonia Norte y más específicamente las zonas irrigadas de Río Negro y Neuquén tienen un promisorio futuro no solamente porque tienen pasado y presente con Valor Agregado en Origen (VAO) importante, sino porque se ha adquirido una decisiva experiencia.

En el transcurrir de todos estos años hemos visto los buenos y malos resultados de lo que se ha hecho, los adelantos y los retrocesos, por lo que hemos aprendido lo que no hay que hacer y lo que nos falta todavía asumir e incorporar.

Lo que debe encararse ahora a futuro se hará entendiendo cuáles fueron y son nuestras fortalezas y debilidades y aprovechando las oportunidades que nos darán fundamentalmente las políticas nacionales, para lo cual es imprescindible la relación de entendimiento y especificidad que les debe brindar los gobiernos provinciales y sus organizaciones específicas públicas y privadas para entender, atender y modificar esta economía regional que tiene culpas propias y ajenas y que nació con el agregado de valor en el siglo pasado.

La aceleración en el deterioro ocurrido en los últimos 30 años fue producido por una ausencia de políticas nacionales, con políticas provinciales de subsidios puntuales, que llegan hasta hoy y que en absoluto revertían la situación estructural.

Esta decadencia se vio acompañada en determinado período por la imposición del mercado, favoreciendo la concentración del sector y por la situación de los productores que permanecieron impávidos, fundamentalmente la segunda y tercera generaciones y sus instituciones que no entendieron la necesidad de trabajar en economías de escala a través del asociativismo y alianzas estratégicas con productores semiintegrados e integrados que les permitirían llegar con su producto a los mercados finales de venta, apoderándose del agregado de valor y no esperando una mejor compensación por la venta primaria de su fruta.

Los que acercamos la tecnología tampoco estuvimos a la altura de las circunstancias, buscando una relación más estrecha con el sector productor/empresario, aportando la eficiencia en el uso de la tecnología y demostrando la importancia del agregado de valor sobre todo en origen.

Hace tres décadas existían alrededor de 6.000 productores primarios, hoy son cerca de 2.100 en Río Negro, de los cuales solamente alrededor de 400 están integrados verticalmente. En aquella época los establecimientos menores de 10 hectáreas generaban el 70% de la producción y hoy llegan al 30%.

¿Qué nos pasó? Algo viene ocurriendo para que este resultado perverso se vaya registrando. Pedimos que se corrija y estamos dispuestos a ayudar a atacar las graves distorsiones internas del sector .

Hoy hay una sensación generalizada de que la actividad desde hace más de 20 años vive subsidiada o con privilegios, según sea su posición en la cadena, no encontrando su verdadero destino sustentable.

En definitiva, lo que se necesita es el desarrollo de un polo productivo regional donde uno de los principales pasos lo deben dar los intendentes con los parques industriales, donde se integren las políticas nacional y provincial con las acciones públicas y privadas, fomentando el crédito con tasas y garantías favorables. Una gran reforma tributaria que aún está pendiente. Donde los productores primarios se integren a los distintos procesos, la infraestructura, el conocimiento, la tecnología, la industrialización, la ecología, los proveedores, los servicios, para luego dirigirse en conjunto a los canales finales de venta y todo esto lograrlo con asociativismo y alianzas estratégicas con productores semiintegrados e integrados u otros eslabones de la cadena.

En esta economía regional nadie sobra, sí debemos redefinir la relación entre las partes y solicitar un fuerte impulso nacional, donde estas jornadas serán motivadoras para tal fin en todos los productos.

Si entendemos y perseguimos estos conceptos en la Norpatagonia, el “futuro” es muy promisorio, utilizando para los que producen esta formidable pero compleja acción o suma de acciones virtuosas, para alcanzar el más alto grado posible de agregado de valor en origen. Tenemos que asegurar que a nuestros productores se les permita, sin desprenderse de su producto primario sino administrando su mejora y complementándose al resto del sector, arribar a la venta final de un modo provechoso para todos, que permita reinvertir y ampliar el valor agregado sectorial y nacional, reconociendo los esfuerzos de su población productiva de esta economía regional para con el desarrollo con democracia e inclusión.

(*) Ingeniero agrónomo, presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica de Río Negro (CPIA)

Ricardo D. Epifanio *


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