Ordenamiento territorial y riesgos ambientales

Por Sergio Daniel Plunkett (*)



Los medios de comunicación (oral, escrita y televisiva) regionales, locales y nacionales registran las lamentables consecuencias provocadas por un fenómeno natural, tal es el caso de elevadas precipitaciones concentradas en tiempo y espacio en una cuenca hidrográfica como la del arroyo Ñireco, en San Carlos de Bariloche, o la del río Quemquemtreu, en El Bolsón, entre las regiones más afectadas.

En general, rápidamente se ayuda de diversas formas y con distintos medios a las familias afectadas, pero casi siempre se actúa sobre las consecuencias y no sobre las causas y la prevención o disminución del riesgo potencial de ocupar espacios y territorios no aptos para determinadas actividades o formas de instalación del mismo.

En la actualidad existen metodologías y procedimientos que permitirían comenzar a trabajar en este sentido de la prevención, de modo de minimizar al máximo las problemáticas sociales y económicas derivadas de estas situaciones y mitigar los impactos y riesgos.

Ellos son los conceptos de ordenación y ordenamiento territorial de los espacios urbanos o naturales.

Antes de continuar es necesario definir lo siguiente:

Territorio: porción de la superficie terrestre (continental o acuática) perteneciente a un país, provincia, municipio, etc. que incluye sus recursos naturales y las actividades que en él desarrolla el hombre.

Ordenación: conjunto de estudios relativos al territorio, vinculados con su conocimiento, caracterización de los componentes biofísicos y antrópicos, y el impacto ambiental de las actividades humanas sobre el mismo. En función de ello se establecen recomendaciones técnicas sobre los distintos usos del suelo, riesgos ambientales, planes de manejo para cada área, medidas de mitigación etc.

Ordenamiento: conjunto de normas legales, leyes, códigos, reglamentaciones ya sea nacionales, provinciales o municipales referidas a la ordenación.

Algunos autores definen a la ordenación del territorio como la proyección espacial de las políticas social, cultural, ambiental y económica de una sociedad. Se comprende pues la gran complejidad de esta técnica con nuevas metodologías y enfoques, a utilizar en la región, y que busca el diseño y gestión de usos óptimos del territorio.

La ordenación del territorio se justifica desde su propio contenido conceptual, como método de ataque y prevención de los problemas generados por los desequilibrios territoriales, la ocupación y uso desordenado del territorio y las externalidades que provoca el espontáneo crecimiento económico y demográfico. Parte de la idea de que como todo sistema, el territorial requiere mecanismos de control y regulación.

Para ello los planes de ordenación territorial utilizan dos tipos de instrumentos:

Por un lado, la ordenación propiamente dicha de las unidades morfodinámicas o del medio natural o físico, seleccionando los usos de cada unidad cartográfica en función de las aptitudes naturales y limitaciones para cada uso. En segundo lugar, cronológicamente, de las normativas orientadas a mantener lo positivo de la actualidad y prevenir los problemas y riesgos futuros

Surgen en este momento, y en función de la experiencia recogida, conflictos como la aparente contradicción entre conservación y desarrollo, la existencia de sectores conflictivos entre sí que compiten, por ejemplo, por el uso de un mismo sector del territorio para darle otros totalmente diferentes (industrial versus área natural protegida), la pugna entre interés público y privado y la diferencia entre visión local (municipal) e intereses de ámbitos superiores (provincial, nacional, internacional)

Estos conflictos se traducen en los siguientes tipos de problemas en general:

1) Desequilibrio territorial: mientras en ciertas áreas se concentra la población, en otras se producen desiertos poblacionales.

2) Impactos ecológicos y paisajísticos debidos a localizaciones incompatibles con el medio.

3) Despilfarro de recursos naturales, tanto por falta como por exceso de actividad.

4) Ignorancia de los riesgos naturales en la localización de actividades, infraestructuras y autorización de ubicación de viviendas, ampliación de ejidos urbanos o nuevos loteos.

5) Mezcla y superposición desordenada de usos. La evolución espontánea produce paisajes de alta entropía que requieren ordenación y gestión.

6) Incoherencia entre localización de áreas residenciales y de empleo y déficit de infraestructura y equipamientos colectivos.

7) Conflicto entre actividades.

8) Descoordinación y superposición entre organismos públicos actuantes o con jurisdicción en las áreas.

El conocimiento del territorio es en la actualidad un requisito indispensable que proporciona las bases científicas para el tratamiento de los problemas ambientales y la planificación territorial.

Sobre la base del conocimiento del medio físico, de su funcionamiento y comportamiento ante determinadas condiciones o situaciones, de la acción del hombre y de la interacción entre ambos, se puede realizar un diagnóstico de los problemas ambientales y riesgos actuales y potenciales que afectan un determinado territorio, como paso previo a la puesta en práctica de un plan de ordenamiento territorial y de acciones preventivas o correctivas sobre el medio.

Es por ello que a la luz de los acontecimientos actuales y pasados, es necesario que el Estado provincial, a escala regional, y fundamentalmente los municipios, a escala local, utilicen metodologías como lo constituyen los planes de ordenación y ordenamiento territorial, el trabajo interdisciplinario e interinstitucional, como también la planificación y manejo integral de las pequeñas cuencas hidrográficas.

Esto permitirá salvar vidas, bienes económicos generalmente conseguidos con mucho esfuerzo, un uso eficiente de los recursos públicos y contribuir a la mejora de la calidad de vida de la población.

 

(*) Ingeniero


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