Orientaciones de la Santa Sede para la Pastoral del turismo



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andrea Isabel Marín y julio Isidro Pérez*

La Iglesia Católica le otorga un lugar trascendental al turismo. En el año 1969 le dio su atención pastoral al fenómeno turístico, en momentos en que esta actividad se ofrecía como plataforma de muchas posibilidades para el progreso de las personas y de los pueblos.

El 19 de marzo de 1970 el papa Pablo VI constituyó la Pontificia Comisión para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, destacando el incremento de los desplazamientos que el progreso de la técnica ha hecho posible. En particular sobre el turismo, mediante un documento que señala que “atañe a grandes masas de personas y que en el aspecto social constituye algo nuevo y singular”.

Desde aquellos tiempos, el turismo ha experimentado una fuerte evolución, interesando a millones de personas y convirtiéndose, en muchos aspectos, en uno de los principales motores de la actividad económica.

El esfuerzo pastoral de la Iglesia ha venido acompañando esta evolución, al señalar que el turismo podría convertirse en “artífice de diálogo entre las civilizaciones y las culturas para construir una civilización del amor y de la paz”.

En una reciente visita que efectuáramos, en la Ciudad del Vaticano, a la sede del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes, Itinerantes y el Turismo, mantuvimos un encuentro con sus autoridades y en particular con quien coordina las acciones de la misma.

En esa oportunidad, pudimos interiorizarnos sobre el pensamiento de la Iglesia, que considera al turismo actual como un hecho social y económico de múltiples dimensiones y que puede implicar a las personas de muy diferentes maneras.

Asimismo, tomamos conocimiento de cómo el Vaticano, a través de la Pastoral mencionada, considera que el descanso sigue siendo la motivación más importante para que las personas disfruten del tiempo libre.

La actividad turística guarda una relación muy estrecha con la naturaleza: gozar de los paisajes, conocer el hábitat de los animales y de las plantas, explorarlo, sometiéndose incluso al esfuerzo y al riesgo.

Menciona la Pastoral que es saludable una mayor conciencia ecológica, transformando la relación del hombre con la naturaleza. Pone como ejemplo a San Francisco de Asís, a quien el papa Juan Pablo II declaró “patrón celestial de quienes se preocupan por la ecología”, resaltando que el hombre debe acostumbrarse a ver en cada cosa un hermano y una hermana que remiten al Creador.

Indica que han surgido nuevas propuestas de turismo y nuevos hábitos que, por su carácter formativo y humanizador, es preciso alentar. En ese sentido, el conocimiento directo de la naturaleza a través de los viajes de observación, del contacto más personalizado, por ejemplo, mediante el turismo rural.

El pensamiento de la Pastoral menciona que la actividad turística debe armonizarse en todo lo posible con la economía del conjunto de cada país en cuanto a infraestructura y servicios, especialmente por lo que hace a las comunicaciones y la utilización de recursos.

La Pastoral del turismo tiene como objetivo fundamental que todo el ámbito empresarial y laboral del sector turístico sea comprendido e iluminado por la doctrina social de la Iglesia.

Para evidenciar la importancia que mencionamos le da la Santa Sede a esta actividad, mantiene una misión de Observación Permanente ante la Organización Mundial del Turismo (OMT).

También en una visita que hemos realizado a la sede de la OMT, en Madrid, para reunirnos con sus autoridades, tuvimos otra muestra de cómo la Iglesia resalta al turismo. Se pudo observar que en su edificio se exhibe una placa que recuerda la presencia que el 2 de noviembre de 1982 realizó a esa entidad de las Naciones Unidas el entonces papa Juan Pablo II.

En la misma quedaron grabadas las siguientes expresiones del pontífice: “Exhorto a la Organización Mundial del Turismo a proseguir su noble tarea en pro de la valorización humana de los viajes y las vacaciones para contribuir al mantenimiento de la paz entre los pueblos”.

Lo que hemos comentado y estas expresiones del papa Juan Pablo II destacan la importancia que el Vaticano le otorga al turismo.

Tal como se mencionó anteriormente, la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, que comprende el turismo, contiene dentro de sus objetivos principales, entre otros: promover y coordinar un análisis permanente del desarrollo del fenómeno turístico; mantener un contacto frecuente con las Conferencias Episcopales de todo el mundo a fin de coordinar y apoyar las iniciativas pastorales en el sector del turismo; programar la celebración anual de la Jornada Mundial del Turismo –el 27 de septiembre de cada año como lo establece la Organización–, y mantener el contacto regular con el observador permanente de la Santa Sede ante la Organización Mundial del Turismo.

El Vaticano considera al turismo como una experiencia aun nueva para la sociedad, muy particularmente para aquellas comunidades que ven cómo su territorio y su patrimonio cultural se convierten en destino del turismo internacional.

Destaca que la novedad del turismo, por otra parte, reside en su evolución constante, origen no solo de nuevas formas sino también de nuevos hábitos y costumbres.

* Licenciada en Turismo y experto en Turismo, respectivamente

La Iglesia considera el turismo actual como un hecho social y económico de múltiples dimensiones y que puede implicar a las personas de muy diferentes maneras.

La Pastoral menciona que el turismo debe armonizarse en todo lo posible con la economía del conjunto de cada país en cuanto a infraestructura y servicios.

Datos

La Iglesia considera el turismo actual como un hecho social y económico de múltiples dimensiones y que puede implicar a las personas de muy diferentes maneras.
La Pastoral menciona que el turismo debe armonizarse en todo lo posible con la economía del conjunto de cada país en cuanto a infraestructura y servicios.

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