OSCAR Los Coen vienen marchando
En una edición sin claros favoritos, la cinta de los hermanos Ethan y Joel Coen, "Sin lugar para los débiles" aparece como la más sólida aspirante al premio mayor de la noche. Sin embargo, con las sorpresivas decisiones finales en las últimas entregas, es imposible vaticinar un triunfo seguro de alguna de las candidatas.
El reloj comienza a marcar las últimas horas, los instantes previos en un día, que como cada año desde 1929, concita el interés por el premio más exitoso (y al mismo tiempo más discutido) del ambiente cinematográfico mundial. Entre el glamour de una ceremonia fastuosa, los millones de dólares invertidos por las productoras para «apoyar» a las películas nominadas, las apuestas y un descrédito generalizado por parte de los críticos especializados, la noche del Oscar es un clásico que seduce hasta a sus más acérrimos detractores. Un placer culposo del que todos, tarde o temprano, hablarán.
Y como, cada edición, la polémica siempre es bienvenida a la hora de comercializar un evento televisivo que recorre el planeta, servido en una bandeja de oro, en el que hasta la última palabra está fríamente calculada y que, en cierta forma, es el broche final a la ya famosa temporada de premiaciones (sobre todo norteamericanas) que, año a año, aumentan en su cantidad generando todo tipo de predicciones a la hora del debate previo.
El 2008 marca el cumpleaños número 80 de la codiciada estatuilla. A pesar de que nunca fue claro el origen de su apodo: Oscar (ver recuadro), sí lo es el hecho de que, poco a poco, se ha convertido en un evento mediático que, en su trayecto, ha eclipsado al resto de galardones que se entregan alrededor del mundo. La calidad de las cintas homenajeadas siempre genera discusiones, lo que engrandece aún más la popularidad del premio y lo ubica en las antípodas de la definición de «cine como arte». La eterna pelea entre expresión y comercio.
Sin embargo, también se ha transformado en un bastión poderoso a la hora de apoyar la alicaída industria cinematográfica, tanto norteamericana como del resto del planeta.
Con el paso del tiempo, la Academia ha comenzado a dirigir su mirada hacia el crecimiento del cine independiente de su país, que si bien es claramente discutible el término de «independiente», siendo la mayoría de las productoras subsidiarias de los grande estudios, sirvió para que supuestamente hallaran esa cuota de calidad que tanto les criticaban sus opositores. Y, aunque los gustos de los vo
tantes continúan «olvidando» determinadas producciones y temáticas, es indudable que se han adaptado a los tiempos modernos, siempre con ese gusto políticamente correcto que, en más de una oportunidad, termina opacando otras acertadas decisiones. Pero, como toda expresión artística, y más allá del conocimiento de los críticos profesionales, la subjetividad es un hecho irrefutable y siempre habrá alegrías y tristezas, conformidades y frustraciones. Los cerebros detrás del galardón lo saben y han aprovechado esa dualidad cada edición.
Este año la situación se avistaba algo sombría para los organizadores, teniendo en cuenta el paro de más de tres meses que llevaba adelante el gremio de los guionistas, lo que ponía en peligro la ceremonia. Sin embargo, como era previsible, la solución destrabó el problema hace sólo algunas semanas. El conflicto opacó gran parte del resto de las premiaciones pero no pudo con el Oscar, casi un símbolo nacional para los norteamericanos (incluidos los guionistas).
Las nominaciones se dieron a conocer sin demasiadas sorpresas y, los fanáticos y críticos de las revistas más prestigiosas, afirman que «Sin lugar para los débiles» («No country for old men») de los hermanos Ethan y Joel Coen va a la cabeza de las favoritas. Sin embargo, aún resuenan los ecos del triunfo de «Los infiltrados» («The departed») de Martin Scorsese el pasado año (cuando las apuestas eran seguras por «Babel» del mexicano Alejandro González Iñárritu) y de «Crash» el anterior, siendo la aclamada «Secreto en la montaña» («Brokeback mountain») de Ang Lee, la clara ganadora.
La cinta de los Coen relata el derrotero de un ex combatiente de Vietnam, aficionado a la caza, que descubre una maleta con más de dos millones de dólares junto a un grupo de cadáveres y una gran cantidad de heroína. El hombre decide huir con el dinero mientras es perseguido
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