Otra regata es posible

A la edición de las bodas de oro de la travesía le faltó brillo. Hubo pocos palistas y escasa lucha en la vanguardia.

Se podría imaginar en la previa que la edición dorada de la Regata Internacional del río Negro, a 50 años de su primera prueba, sería de plena celebración para una de la competencias más emblemáticas del país. Para todos los palistas debería ser cita obligada, como todo clásico, más aún en las bodas de oro. Debería haber sido una edición especial. No lo fue. Podríamos encontrar diferentes enfoques sobre por qué a esta regata, que tendría que ser más dorada que nunca, le faltó sobre todo brillo. Por un lado, el deportivo sin dudas. Desde el primer momento que los multicampeones Néstor Pinta y Martín Mozzicafreddo decidieron, al igual que el año pasado, no corren la prueba, las apuestas a ganador de Franco Balboa y José Luis Guerrero, campeones en el 2014, crecieron considerablemente. Ya de antemano se sabía que el bote de El Biguá no tendría mayores contras para repetir el título. Una vez finalizada la prueba en Viedma el último sábado, las presunciones se cumplieron ampliamente. El mérito de los ganadores no está en duda. “Los mejores están en el río”, dijo Pinta, cuando se le consultó sobre la valía de los actuales campeones. El año pasado, ya sin Pinta y Mozzicafreddo en el agua y con el título vacante, Balboa-Guerrero se midieron con al menos cuatro botes que tenían las mismas posibilidades de ganar, dentro de una categoría K2 sénior que ya el año pasado evidenciaba una merma en el número: fueron solamente ocho embarcaciones en la elite. “Es una lástima que haya más veteranos que gente joven corriendo”, decía un experimentado palista por aquellos días. Al llegar a Viedma en la edición 2014, la prueba se definió recién en la última etapa. Este año, sólo un infortunio hubiera dejado sin triunfo a Balboa-Guerrero, quienes demostraron tener una preparación impecable como para correr y vencer a los mejores. Sólo Guillermo Di Renzo-Agustín Reyes y Joaquín Peleato-Vicente Cabarrou inquietaron a la dupla ganadora, aunque quedaron a 10 y 15 minutos de los vencedores. El resto estuvo muy lejos de la embarcación líder. A tal punto que los restantes 4 botes de la categoría, ocuparon los lugares 20°, 22°, 25° y 26° de la clasificación general. En la Regata que acaba de terminar, la máxima atracción estuvo en K1 séniors, donde la participación del múltiple campeón mundial de maratón Iván Alonso Lage, -invitado por la organización- jerarquizó una categoría que quedó en manos de Pascual Orellana (Asociación Italiana) por sólo 8 segundos. Si el español no hubiera participado, Orellana hubiera ganado la Regata por 12 minutos, que es la ventaja que lo separó de Mario Rosas (Ceppron) tercero dentro de los K1 sénior. Ahora bien, ¿a qué se debe la falta de competitividad? Una respuesta la dio Néstor Pinta y puso en la mira a la organización, el club Náutico La Ribera. El ‘Piri’ criticó el alto valor de la inscripción ($850) para una disciplina casi siempre amateur, y pidió más apoyo para los jóvenes palistas. Ellos son el futuro de canotaje regional y serán en definitiva quienes nutrirán de la principal materia prima a la prueba. La ecuación es simple: sin palistas locales no hay Regata. Otro punto en contra para la convocatoria quizás haya sido el selectivo que se correrá el mes próximo en la comarca, que será clasificatorio para el Mundial de Hungría, a correrse en septiembre. Ante la proximidad entre un evento y otro, y la decisión de la organización de llevar a cabo un trayecto más largo, es posible que algunos remeros hayan optado por no correr la travesía. La Regata es un orgullo para la región, y como tal merece ser cuidada. Ahora bien, sus creadores deberán decidir qué tipo de prueba desean de cara a las próximas ediciones. Si la idea es tener una competencia referencial dentro del calendario internacional del maratón, puertas adentro habrá que trabajar para ayudar a desarrollar el potencial de los palistas. Por otro lado y tal como ocurrió este año con Iván Alonso, captar la atención de los mejores para que la prueba se jerarquice, será siempre un acierto. Otra Regata es posible, sus 50 años de historia merecen el esfuerzo.


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