Otro cachetazo de la realidad al relato oficial

Una semana muy complicada sobrellevó la administración K producto de su soberbia.

litigio estado argentino-fondos buitre

A fines de octubre el ministro Lorenzino le había planteado a la presidenta CFK la necesidad de reabrir el canje de deuda para el 7% de los acreedores que no habían ingresado, en procura de mostrar ante la Justicia de Estados Unidos la buena voluntad del gobierno argentino para hacer frente a sus deudas. La iniciativa terminó con la abrupta retirada del titular de Hacienda de la Quinta de Olivos. La idea de Lorenzino chocaba de lleno con el mensaje de los últimos discursos de la presidenta. Frente a este escenario, semanas después el ministro se alineó con el relato oficial. En la otra vereda, la Justicia de Estados Unidos interrumpió todo tipo de negociación entre las partes cuando los funcionarios argentinos salieron a decir públicamente que no iban a pagar “un solo centavo a los fondos buitre”, desconociendo de esta manera la tarea judicial llevada a cabo hasta ese momento. Los resultados del relato oficial se hicieron sentir el fin de semana pasado, con la orden del juez Griesa de depositar más de 1.300 millones de dólares para garantizar el pago a aquellos que no se habían acogido al canje del 2005 y el 2010. Conocida la noticia, la administración Kirchner entró en pánico y los mercados siguieron la misma conducta. Bolsa, títulos de todo tipo y riesgo país se desbarrancaban como en las peores crisis económicas. Pero 96 horas más tarde llegó el alivio. La Cámara de Estados Unidos aceptó la apelación y suspendió hasta fines de febrero la orden de Griesa. El gobierno consiguió lo que tenía planeado desde un primer momento: ganar tiempo y no entrar en un default técnico. Antes de avanzar sobre este último concepto es preciso detenernos en la definición de los “fondos buitre”. En la jerga financiera se llama así a firmas de inversiones en capitales de riesgo. Lo que hacen estas empresas es adquirir, por ejemplo, títulos de deuda de gobiernos soberanos cercanos al default. Lo hacen, por lo general, entre un 10 y un 30% de su valor nominal y luego se dedican a litigar en los distintos tribunales para cobrar al menos un valor superior. Dicho lo anterior, se puede profundizar en lo que significa un default técnico. Si bien no hay una definición acabada al respecto, se puede concluir que se denomina así al evento de default gatillado por alguna circunstancia que le impide al deudor cancelar sus compromisos, más allá de su voluntad de pago. Dos casos concretos de actualidad sirven como ejemplos esclarecedores. El primero de ellos tiene que ver con la pesificación unilateral que implementó el gobierno de la provincia norteña de Chaco. El default técnico aquí se produjo al pagarse en una moneda que no era la estipulada en el prospecto de emisión de la deuda. La circunstancia que gatilló ese default fue la imposibilidad de la provincia de acceder al mercado único y libre de cambios como consecuencia del cepo cambiario impuesto por el gobierno. El segundo caso es más reciente y tiene que ver con el fallo de Griesa. El default técnico se podría haber presentado de, al menos, dos formas: que la Argentina depositara los fondos para cancelar los bonos reestructurados en el Bank of New York con el riesgo de que fueran embargados o que evitara la plaza neoyorquina y abonara en otra. En ambos casos se hubieran incumplido condiciones de emisión y se hubiera incurrido en default técnico. Estos dos escenarios ya fueron salvados, por el momento, al ser suspendido el fallo del juez de primera instancia. Qué puede ocurrir a partir de ahora Por el lado del gobierno, la administración Kirchner volvería sobre sus pasos y tomaría los consejos que oportunamente le brindó su ministro de Economía. Se abriría un nuevo canje de deuda, previa eliminación de la ley Cerrojo que lo impide, ofreciéndoles la posibilidad de ingresar a los fondos que están litigando. El margen de acción del gobierno no es muy amplio. El canje del 2010 es mucho menos atractivo para los acreedores que el presentado en el 2005 y no está en posición de ofrecer mejores condiciones para los holdouts ya que dejaría abierta una ventana legal para que litiguen quienes se encuentren afectados por esta propuesta, especialmente acreedores que se consideren discriminados por un trato diferencial. Independientemente de ello, hay que destacar que el “cupón PBI”, que está siendo afectado por estas medidas judiciales, no pagará dividendos el año próximo, por lo que el gobierno podría tener mucho más tiempo que el determinado por la Cámara de Apelaciones para seguir negociando. Del lado de los acreedores que reclaman el pago hay que preguntarse: si rechazaron los dos primeros canjes, ¿por qué aceptarían un tercero? El avance que lograron los holdouts en la Justicia en los últimos meses pone más énfasis en este interrogante. Por otra parte, el tiempo que tanto necesita el gobierno para ellos no es una limitante en sus negociaciones. Para muchos analistas, difícilmente existan definiciones para fines de febrero tal como lo solicitó la Cámara. Si bien el Estado argentino cedería en su inflexible posición, no habría que esperar lo mismo de los fondos buitre. Ellos aseguran que cuanto más se estire el conflicto con la Argentina mayores serán los réditos económicos que lograrán. La Cámara le dio a la administración Kirchner una nueva posibilidad para volver a insertarse en el mundo. Los resultados de esta negociación dependerán de la conducta que adopte el gobierno en esta nueva etapa de diálogo y la flexibilidad de sus acreedores financieros. (Redacción Central)


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Ver Planes ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora