Otro crimen agrava la crisis en el Líbano

Una bomba mató a un general, que sonaba como futuro jefe del Ejército, y a su chofer. El ataque a las FF. AA. ocurre cuando otro militar es candidato presidencial de consenso.

BEIRUT (AP).- Un importante jefe militar del Líbano fue asesinado ayer mediante una potente bomba que también dejó otro muerto y varios lesionados en un barrio cristiano de Beirut, lo que agravó aún más la crisis política que atraviesa el país, que no tiene presidente desde el 24 de noviembre por las disputas entre grupos pro sirios y proocidentales.

El general François al Hajj, jefe de operaciones militares del ejército, murió en el atentado perpetrado en el barrio de Baabda, al este de Beirut, en el que también perdió la vida su guardaespaldas y diez personas resultaron heridas, informó el Ejército.

Al Hajj era mencionado como un aspirante para suceder al actual comandante del ejército Michel Suleiman, si éste es elegido presidente. Suleiman se apuntaba como figura de consenso entre la mayoría gubernamental antisiria que lidera el primer ministro y la oposición prosiria que encabeza la milicia Hizbollah, que hasta ahora no lograron un acuerdo.

El ataque, cometido con 35 kilogramos de explosivo TNT, es el primero contra un integrante de las Fuerzas Armadas en los últimos meses. El ejército anunció en un breve comunicado la muerte. "Esta mañana, la mano criminal atacó al jefe de operaciones del ejército, general François Hajj, con una bomba cuando conducía su automóvil", dijo y añadió que investiga el atentado y hay un sospechoso detenido.

Hajj, de 55 años, dirigió a mediados de año una ofensiva militar de magnitud considerable contra milicianos islámicos. Las fuerzas armadas han logrado mantener la paz en medio de la grave crisis política que vive el país. El primer ministro Fuad Saniora, en una reunión con la cúpula militar, dijo que el atentado buscaba amedrentar al ejército.

"Estoy confiado de que los objetivos fracasarán y que la moral permanecerá en alto".

La explosión ocurrió a las 7:10 (2:10 de la mañana argentina) en una calle concurrida de la Municipalidad de Baabda a una hora en que pasan autobuses escolares y la gente se dirige al trabajo. De acuerdo con funcionarios de seguridad, Hajj vivía en la zona y había salido de su casa minutos antes de que la bomba estallara cerca de su vehículo. Al parecer se dirigía al Ministerio de Defensa que está a corta distancia. Al pa

recer, la bomba explotó al paso de la camioneta de Hajj. Destruyó el vehículo del militar, entre otros, además de abrir un cráter de dos metros de ancho y un metro de profundidad en el pavimento. La explosión causó también daños considerables en la zona, donde también se encuentran el palacio presidencial y algunas embajadas.

El estallido ocurrió mientras Líbano está sumido en su peor crisis política desde que terminó la guerra civil de 1975 a 1990, y en un momento de tensión álgida entre los grupos oficialistas y opositores. El país está sin presidente desde el 23 de noviembre cuando Emile Lahoud dejó el cargo y el parlamento no consigue ponerse de acuerdo para elegir al sucesor.

Varios políticos contrarios a Siria responsabilizaron del atentado a Damasco, como lo han hecho en los atentados que en los dos últimos años han matado a ocho opositores a Siria. El ministro de Telecomunicaciones, Marwan Hamadeh, acusó al "eje sirio-iraní" de atacar a las fuerzas armadas libanesas, "el único organismo en el Líbano que puede equilibrar el poder de Hizbollah y otras milicias en el país".

Pero la milicia chiíta, que tiene buenas relaciones con el ejército, censuró el asesinato. Afirmó que la muerte de Hajj es una "gran pérdida nacional" y encomió la labor de las fuerzas armadas en preservar la seguridad. En la Casa Blanca, el vocero Gordon Johndroe condenó enérgicamente el acto. "Este es un momento crucial para el Líbano en su búsqueda por mantener un gobierno democráticamente elegido", dijo. Francia, antigua dueña colonial del Líbano, y la Unión Europea también condenaron el atentado.


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