“Otros cucos”
En mi infancia viví en una casa de campo en la que había, entre otras plantas, un parral. Mi abuela había inventado un “cuco” y decía que el domingo pasaba a la hora de la siesta con una bolsa por debajo de las uvas y se llevaba a los chicos que no dormían. Cuando éramos chicos parece que era importante que le tuviéramos miedo a algo: al “cuco”, al “hombre de la bolsa”, a “la luz mala”, a los espíritus que venían a la noche y tomaban mate jugando a las cartas… ¿Los escuchan? A veces el aire se llenaba de vampiros, brujas, guasones, piratas y hombres lobos. Hoy a los chicos no hay nada que los asuste; les encantan los cuentos e historias de terror, de miedo; tienen colección de figuritas de monstruos que cuidan celosamente como si se tratara de figuras angelicales. Mi nieta Brisa tiene muñecos macabros, entre ellos una llamada Draculaura y otro Frankystein. Le resultan alucinantes, son sus preferidos. Un monstruo, por más que se analice, es siempre un monstruo. Pero si nos acostumbramos a convivir con ellos, ¿quién de nosotros se dará cuenta? Hay que tenerles miedo a los “cucos “ y “monstruos” reales como el hambre, la desocupación, la inseguridad, la crueldad, la mentira, la violencia doméstica, la violencia de género, el maltrato a animales, la inflación, las zonas liberadas, el impuesto a las Ganancias, las inundaciones, la droga, el maltrato a niños y ancianos, ¿el misterio de la muerte de Nisman?, la trata de blancas, la corrupción, los engaños, la falsedad, el autoritarismo, el no saber escuchar o la sordera crónica, las promesas incumplidas, los daños perdurables (económico, institucional, internacional), los saboteadores, el daño ambiental, la desconsideración y falta de respeto a alumnos y maestros, la destrucción de la dignidad y la falta de incentivo al trabajo, la inmoralidad, la falta de códigos, los caudillos feudales provinciales, ¿qué pasa con la Constitución y la independencia de Poderes?, la falta de luz eléctrica, la extorsión a los compradores de autos que ya pagaron… Estos son los verdaderos “cucos” y “monstruos” que toda sociedad debe combatir para que las futuras generaciones puedan seguir jugando a los “cucos y monstruos de mentirita”. Como diría Gracián: “Las verdades que más nos importan vienen siempre a medio decir”. María Cristina Abbondi, DNI 5.763.623 – Carmen de Patagones
María Cristina Abbondi, DNI 5.763.623 – Carmen de Patagones