Ozzy Osbourne y el rock de las cavernas

Los resultados explican por qué sigue vivo y su parentesco con Neanthertal.



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“Cucarachas, Keith Richards y Ozzy Osbourne…” Ellos serían los únicos seres que seguirían vivos el día después del fin del mundo, según Sharon Rachel Levy, antes conocida como Sharon Osbourne, la esposa de Ozzy. Lo que nunca pensó la dama es que su chiste, al menos en el caso de su marido, tenía sustento científico.

A la compañía norteamericana Knome, de Massachusetts, dedicada a ofrecer la secuencia completa del genoma se le ocurrió que sería interesante conocer la genética del fundador de la banda de heavy metal por excelencia, Black Sabbath. Le propusieron unirse al genetista de Harvard, George Church, y al co-descubridor del ADN, James Watson para descifrar su secuencia genética y Ozzy les respondió: “¿Por qué no? Dadas las piscinas de alcohol que me he bebido a lo largo de los años – por no mencionar la cocaína, morfina, píldoras para dormir, jarabes para la tos, LSD, Rohypnol, etc.- no existe ninguna razón médica plausible por la que yo debiera estar vivo. Quizás mi ADN lo pueda explicar”.

El interés de Knome por estudiar a Ozzy surgió en 2007, pero recién comenzaron en junio pasado y hace unos días se conocieron los resultados que impactaron a los propios científicos. No sólo porque explica cómo fue que Ozzy sobrevivió a su carrera tóxica, sino porque además descubrieron cierto parentesco -lejano por cierto- con ¡el hombre de Neanderthal!

“Ozzy porta cientos de miles de variantes genéticas nunca vistas por la ciencia”, reconoció Nathaniel Pearsons, director de investigaciones de Knome en una entrevista a la revista Scientific American. “Algunas de esas variantes en su genoma tienen que ver con cómo su cerebro procesa la dopamina. Osbourne es 2,6 veces más propenso a experimentar alucinaciones con la marihuana y a la adicción a la cocaína y una propensión seis veces mayor a la habitual a la dependencia al alcohol”, explica Pearsons.

Además, un cambio en el funcionamiento de su gen TTN, que está ligado al sistema nervioso, podría estar relacionado con su capacidad auditiva y el permanente temblor de sus manos. Pero el ADN de Ozzy se tenía guardado otro impactante secreto: “Por mucho tiempo, pensamos que los Neanderthals ya no tenían descendientes hoy, pero resulta que los asiáticos y los europeos tienen alguna evidencia de cierto linaje”, dice Pearsons. “Encontramos pequeños segmentos en el cromosoma 10 de Ozzy que lo ligan como un antepasado del Neanderthal”. Por ahora, el genoma de Ozzy ofrece más preguntas que respuestas, pero al menos sí sabemos qué música se escuchaba en aquellas cavernas.

Juan mocciaro

juanmocciaro@yahoo.com.ar


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