Papelón en el Carminatti

<b>Boca naufragó en Bahía Blanca, mostró su peor cara y cayó por goleada ante el modesto Olimpo.</b>



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Télam

Pérez Guedes abrió y cerró el marcador en Bahía Blanca. Fue una de las figuras del equipo aurinegro, que ganó por primera vez en el certamen.

Sin Riquelme, sin Gago, sin juego, sin alma… Así se lo vio, perdido y frágil a Boca, que inesperadamente cayó por goleada ante un Olimpo que hasta anoche estaba último en la tabla del torneo Inicial. El 3-0 fue el claro reflejo del flojo momento de un Xeneize que está a la deriva y no sabe lo que es ganar dos partidos seguidos desde hace mucho.

Los primeros 45 fueron realmente complicados para Boca. Tanto, que cuando apenas iban 7 minutos perdía 1-0. Es que la defensa de Carlos Bianchi volvió a dormirse, Paulo Rosales se hamacó varias veces, lanzó un centro, Ledesma rechazó de manera imperfecta, hubo otro disparo y por detrás de los hombres xeneizes, habilitado, surgió Pérez Guedes para vencer a Trípodi.

La visita extrañó a Gago y Riquelme. No tuvo juego, siempre falló en el primer pase clarificador y los espacios se le achicaron. Es decir, Boca jugaba en una caja de zapatos y Olimpo tenía todos los espacios del mundo. El local presionó, tuvo en Rosales a un prestidigitador y generó chances para ampliar la diferencia, las dos más claras en los pies de Agustín Vuletich.

El Xeneize no generó ninguna situación peligro, estuvo anémico de juego y dejó en claro que sufre en defensa, sobre todo con los pelotazos cruzados.

En el complemento continuaron los errores en Boca, defensivos y ofensivos. A los 5’ casi lo vuelve a sentenciar Pérez Guedes, pero se lo comió de manera increíble. Y a los 10, en una de las pocas claras del Xeneize, primero Sánchez Miño le atinó al palo de tiro libre y después Champagne se lució frente a Ribair. Tres minutos más tarde casi empata Gigliotti, y entonces parecía que el equipo del Virrey revivía.

Pero fue un espejismo. Trípodi (de flojo rendimiento, como toda la defensa) salvó a Boca tras una pelota parada de Rosales a los 21, y sobre los 24 cayó un córner en el área, peinó un jugador y Vuletich, solito y solo, puso el 2-0.

Y sobre llovido, empapado para Boca. Porque en otra jugada de pelota parada, Furios le ganó con mucha facilidad a un flojísimo Burdisso y, de nuevo, Pérez Guedes entró solo a espaldas de la defensa para transformar el partido en goleada y el Carminatti en fiesta. La buena imagen que había dejado el equipo ante Vélez se manchó en Bahía. Bianchi tendrá mucho para mejorar.


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