Para algunos, más fácil…

"La fuerte asimetría en la distribución secundaria de los recursos federales entre las provincias argentinas no responde a criterios redistributivos claros, y se origina en parte en un factor político: reciben más las provincias más sobre-representadas en el Congreso.

ENTREVISTA

Así, las pequeñas y muy ricas Santa Cruz y Tierra del Fuego reciben en un año típico tres o cuatro veces más dinero per cápita que las mucho más pobres pero más pobladas y menos sobre-representadas Misiones, Salta y Tucumán. A esta iniquidad económica territorial del actual sistema se agrega una iniquidad político-electoral: será más fácil gobernar y ganar elecciones para los oficialismos fiscalmente aventajados que para los demás. En el límite, puede pensarse que un partido gobernante en una provincia fuertemente subsidiada por el federalismo fiscal es electoralmente invencible».

«Desde 1983 para aquí, en siete provincias argentinas el mismo partido ha ganado las ocho elecciones para gobernador, lo cual supone siete reelecciones consecutivas: Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Neuquén, San Luis y Santa Cruz. A esta lista se agrega Santiago del Estero, donde sí hubo rotación pero sólo luego de una intervención federal: el partido gobernante nunca fue desalojado electoralmente del poder. Sí, según la famosa frase de Adam Przeworski «la democracia es un sistema en el que los partidos gobernantes pierden elecciones», pareciera que un tercio de las provincias argentinas no son democráticas».

«Este predominio electoral es sospechoso. No ocurre en muchas otras provincias, como Córdoba, Chaco, Entre Ríos y Mendoza, y no ocurre en casi ningún país democrático, en los cuáles es poco habitual que la misma fuerza política sea reelegida más de 3 ó 4 veces. La sospecha se extiende cundo se nota que muchas de las provincias electoralmente hegemónicas no son especialmente prósperas ni están especialmente bien gobernadas. Nada indica que Formosa, La Rioja o Santa Cruz tengan partidos gobernantes más efectivos que Córdoba, Entre Ríos o Mendoza. Sin embargo los gobernadores de las tres primeras siempre logran la reelección de sus partidos y generalmente la propia, mientras que los de las segundas no tienen tal triunfo asegurado, y con cierta frecuencia no lo logran».

(Carlos Gervasoni es master en Ciencia Política por la Universidad de Stanford, EE. UU, y Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Notre Dame, Francia. Actualmente es profesor investigador del Departamento de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella. Su trabajo sobre «Transferencias Federales y Competitividad Electoral» forma parte del libro «Consecuencias Económicas y Políticas del Federalismo Fiscal Argentino», trabajo que contiene las investigaciones presentadas en el 16° Seminario del Federalismo Fiscal realizado en la Facultad de Ciencias Económicas de La Plata).


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