Para el FMI, la falta de reformas de fondo frenará el crecimiento

Un informe del organismo señala que la desaceleración en el crecimiento se debe a que el gobierno no llegó a un acuerdo con los acreedores y no realizó cambios en la



El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que el crecimiento de Argentina se desacelerará del 7 por ciento de este año a un 4 el año próximo como consecuencia de las demoras en las reformas estructurales.

Según lo consignó ayer en el informe semestral sobre las perspectivas económicas mundiales, el FMI considera que “es muy importante para Argentina completar la reestructuración de la deuda pública”, lo que definió como “la tarea más importante que enfrenta el gobierno en este momento”. Así lo afirmó a la prensa David Robinson, vicedirector de investigación del Fondo, al presentar el informe.

El informe del FMI llega a pocas horas de que el ministro de Economía, Roberto Lavagna, viaje a Estados Unidos a la reunión del anual del Banco Mundial y el FMI. En Washington, el gobierno de Néstor Kirchner espera obtener apoyo para la renegociación de la deuda en default, aunque ayer se salió a decir que este tema no será tratado por el titular del Palacio de Hacienda.

La merma en la pauta de crecimiento está en sintonía con las propias previsiones del gobierno argentino, si se tienen en cuenta los supuestos macroeconómicos en base a los que se elaboró el proyecto de ley de Presupuesto.

El informe del FMI indicó que “la recuperación económica en Argentina continúa, pero las reformas estructurales han sido aplazadas”.

Por ello, remarcó que “para apoyar el crecimiento a mediano plazo, las prioridades clave son lograr un acuerdo integral con acreedores sobre la reestructuración de la deuda soberana en moratoria, (realizar) reformas fiscales, finalizar la compensación a los bancos por pérdidas de la pesificación asimétrica, reformar los bancos propiedad del Estado, y establecer un marco legal apropiado para los servicios públicos”.

Asimismo, señaló que “las bajas tasas de interés y los altos precios de las materias primas han ayudado a mantener la recuperación, pero datos recientes sugieren que la expansión económica se está moderando gradualmente, y se proyecta que el crecimiento se desacelerará más en 2005”.

A pesar de ello, el Fondo reconoció que el superávit primario consolidado del sector público este año puede superar la meta de 3 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).

Además, se puntualizó que la inflación ha subido recientemente (5,3 por ciento de tasa anual en agosto) pero sigue siendo consistente con la franja inferior de 7 a 11 por ciento adoptada por el Banco Central para fin del año.

El director gerente del organismo de crédito, Rodrigo de Rato, insistió más tarde en que el objetivo de ahorro del gobierno argentino para 2005 es insuficiente para hacer sostenible el pago a los acreedores, a al vez que se mostró preocupado por el proyecto de ley de regulación de servicios públicos porque “puede ser negativo para atraer inversiones”.

A horas de la Asamblea Anual del FMI, el funcionario expresó ante medios españoles que “hasta fin de año se tiene que producir un acuerdo con los acreedores que sea suficientemente amplio para poder dar por finalizado el proceso de restructuración de la deuda”.

Sobre este tópico, De Rato se mostró enfático y dijo que “sin un acuerdo las cosas no son normalizables (en Argentina), y no sólo sus relaciones con las organizaciones financieras internacionales sino también en el conjunto de sus relaciones con la inversión internacional y nacional”.

El dirigente español sostuvo que “en los últimos dos años las cosas en Argentina han ido mejor y lo importante es que esta experiencia positiva en los últimos dos años se consolide en el mediano plazo, de forma que dé a la economía argentina la capacidad de crecimiento y de confianza como para resolver sus problemas sociales, que son muy graves”.

(DyN/Télam)

 

Críticas al plan para las privatizadas

La Argentina sigue en el centro de la escena para el titular del FMI, el español Rodrigo de Rato. Ayer, el funcionario criticó el proyecto del Gobierno para regular los servicios públicos privatizados, al considerar que sus contenidos tienen elementos que “pueden ser muy negativos” para atraer nuevas inversiones.

Durante una charla con periodistas españoles, el titular del Fondo profundizó su opinión en torno a uno de los temas que complican la relación entre el organismo y la Argentina en los últimos meses: la política sobre la regulación de los servicios públicos privatizados.

La semana pasada, el Gobierno dio a conocer su proyecto de ley para regular el funcionamiento del sector. El documento establece que las tarifas de las empresas “deberán ser justas y razonables” y prohíbe los ajustes automáticos. Los precios “sólo podrán ser alterados teniendo en consideración los costos reales, incurridos y previstos, y las tasas de rentabilidad obtenidas y programadas”.

Al respecto, De Rato admitió que la ley tiene algunos aspectos positivos, específicamente “su definición de la participación del sector privado en los servicios públicos”. Pero alertó de que cuenta con otros “que pueden ser muy negativos para la atracción de nuevas inversiones en Argentina”.

 

La salida, según el FMI

El Fondo instó al gobierno a que permita el aumento de tarifas de los servicios públicos, algo que considera como la única forma de estimular la inversión y cortes y crisis energéticas como las de comienzos de este año.

En la entrevista, De Rato también se refirió al proceso de reestructuración de la deuda argentina en default, que supera los 100.000 millones de dólares con intereses. En este sentido, el funcionario insistió en que el objetivo de ahorro del gobierno para 2005 es insuficiente para hacer “sostenible” el pago a los acreedores.

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