“Para terminar con la pobreza, es necesario reducir la desigualdad”

Entrevista con Rubén Lovuolo (economista)



Mientras el país decide cuál será el rumbo de los próximos cuatro años para la política y la economía, nada mejor que hacer una evaluación respecto a la actual gestión, y acerca de las potenciales salidas para la crisis. Para ello, PULSO dialogó con el economista y especialista en políticas públicas Rubén Lovuolo.

PREGUNTA: ¿Puede ser un día difícil el lunes 28?
RESPUESTA: Los problemas estructurales de Argentina, y concretamente del programa económico de este gobierno, no son derivados de un resultado electoral. En economías tan ‘financierizadas’ y son tan volátiles al humor de los operadores de mercado, lo que sucede a veces es que hay cuestiones que están latentes o que se están ajustando de forma paulatina, y que de repente con un dato político, se disparan. Pero nada de lo que sucedió tras la elección de agosto era inesperado.

P: ¿Cuál es principal problema de la economía?
R: El problema surge de desbalances y desajustes estructurales de una economía que lleva tiempo sin crecer, con desequilibrios en el sector externo, un nivel de endeudamiento que en los términos que está pactado se torna insostenible, y una inflación que no se deriva de la política monetaria, sino que tiene componentes estructurales.

P: ¿El problema es el país o un gobierno en particular?
R: La situación actual es bastante repetida. Argentina viene acostumbrándose a ciclos de auge y crisis que culminan con escenarios similares al actual, incluso con políticas diferentes, con políticas expansionistas o con políticas de tipo ortodoxo tradicional. Hemos tenido y seguimos teniendo, crisis de corte financiero, con gobiernos de diferente color político.

P: ¿Es lo que anticipó Diamand con ‘El péndulo argentino’?
R: Es un texto que suelo citar. La idea de que tanto el grupo identificado con el populismo expansionista, como el grupo de política neoliberal, son inconsistentes. Y terminan tarde o temprano en crisis del sector externo y procesos inflacionarios. Y lo más importante, es que se trata de una inconsistencia económica técnica. No se trata de un tema político, sino de desbalances en la economía que nos llevan siempre al mismo lugar.

P: ¿Por qué existe una mirada tan hegemónica respecto al origen monetario de la inflación?
R: Honestamente no lo sé. Creo que de ambos lados hay una especie de ceguera. Hay quienes pretenden que la cuestión monetaria no importa. Y otros, que hoy están en el gobierno, que pretendían, ya no, que se podía manejar el ciclo con políticas monetarias al estilo de las que llevan adelante los países que tienen monedas centrales. Hubo históricamente demasiadas medidas coyunturales, de distinto signo político, y demasiada falta de consideración de cuestiones que son estructurales al funcionamiento de la economía argentina. Pero es difícil entender porque a esta altura de la historia argentina, no se logra un consenso mínimo para articular políticas respecto a la inflación, que debieran ser diversas y no únicas.

Si hay un tema en el cual, la culpa de la situación es estrictamente de las políticas públicas, ese es la pobreza.

P: ¿Fue un error la forma en que llevo a cabo la apertura?
R: Creo que sí. La historia demuestra que economías como la argentina, no pueden operar como se pretende con un mercado de cambios abierto, ni con un libre movimiento de capitales. Son economías frágiles, con monedas periféricas sin presencia en los mercados, que son fuertemente demandantes de divisas. Pero no es ninguna novedad. Esto ya se ensayó en otra época y terminó igual. Había suficientes pruebas de que no funcionaría.

P: ¿Reestructuración tipo 2005/10 o negociación más ‘amigable’ con los acreedores?
R: Me inclino más por el segundo escenario. Si bien la situación de hoy es complicada, no creo que tenga la gravedad que tenía en una economía dolarizada como la de la crisis de 2001/02. Hace tiempo vengo señalando que la reestructuración es inevitable. Pero creo que la clave en este caso pasa por la reprogramación de los plazos. Teniendo en cuenta además, que los mercados financieros ya han descontado un porcentaje importante, al menos en los bonos argentinos.

P: ¿El nuevo gobierno tendrá margen de maniobra suficiente como para ganarle a la crisis?
R: La verdad no lo sé. Si llegara a ser reelecto el gobierno actual y persistiera en este tipo de políticas, que son básicamente medidas de contención, lo que uno se pregunta es cómo piensan seguir en adelante. Aquella idea que en algún momento esbozó el Presidente Macri, de querer profundizar el modelo, claramente es inviable. Si en cambio llegara al poder una oposición que se identifica con el gobierno anterior, habrá que ver que se propone, porque los referentes que suelen aparecer asociados a Alberto Fernández, tienen un perfil muy diverso.

P: ¿Es posible romper el piso de 25% de pobreza en Argentina?
R: Sí, claro que es posible. Lo que hay que comprender, es la necesidad de modificar las políticas públicas. Si hay un tema en el cual, la culpa de la situación es estrictamente de las políticas públicas, ese es la pobreza. Pero en este sentido hay que ser muy claros. El problema central en Argentina y en el mundo, es la desigualdad. El caso de Chile es emblemático. Por años aplicó políticas neoliberales, y logró reducir sensiblemente la pobreza. Sin embargo está inmerso hoy en una crisis producto de la enorme desigualdad social y económica. La pobreza no se resuelve con políticas ‘dirigidas a la pobreza’. Los periodos en los que Argentina tuvo indicadores de pobreza mucho más razonable, son aquellos en los que hubo mejores indicadores respecto a la desigualdad.

PERFIL: Rubén Lovuolo

Rubén Lo Vuolo es economista, egresado de la Universidad Nacional del Litoral (Argentina) y de la University of Pittsburgh (EEUU). Autor de libros como: “Políticas Públicas y Democracia en Argentina. Crónicas de un País que no Aprende” (2017) y “Distribución y crecimiento. Una controversia persistente” (2009). Es Director del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP).


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