Parte de la historia



jorge vergara jvergara@rionegro.com.ar

la peña

La historia tiene varios capítulos dentro de la música nacional, sobre todo en el género folclórico. Muchos temas cuentan historias de esta Argentina, pero no escritas en un libro sino convertidas en zambas, chacareras, canciones. Hay una zamba que es tal vez el mejor ejemplo de cómo la música o los grandes poetas se metieron en la historia. Se trata de la Zamba de Vargas, inspirada por la batalla de Pozo de Vargas, que enfrentó a varias provincias en 1867. En realidad, si bien la zamba es anónima y se presume que fue creada varias décadas después de esa batalla, en esa época tampoco existía la zamba como parte del género folclórico. Lo que sí se sabe es que es la más antigua en su tipo para el folclore. Y sí, aunque no haya tenido el sello de zamba, quienes la escuchan y la conocen pueden dar fe de que efectivamente se trata de eso. Antigua y anónima, la Zamba de Vargas es tal vez una de las más populares dentro del género folclórico y una de las que se toman como primera referencia a la hora de asociar historia Argentina con el folclore. No en la actualidad, pero sí unos años atrás, la Zamba de Vargas se enseñaba en las escuelas como parte ineludible en las clases de música, sobre todo en las provincias del norte del país. Cuenta la historia que en la Batalla de Pozo de Vargas se enfrentaron las tropas riojanas, chilenas y catamarqueñas de Felipe Varela con las huestes santiagueñas comandadas por los hermanos Taboada, fieles al gobierno nacional presidido Bartolomé Mitre. Unos eran federales; los otros, unitarios. La victoria de Taboada fue el final de la última y mayor rebelión del norte contra la presidencia de Mitre, según los relatos históricos. Dice la leyenda que el ejército de Taboada tocó la Zamba de Vargas. Los soldados santiagueños, acobardados por la superioridad numérica del enemigo, se habrían puesto a bailar con sus fusiles al oír los acordes de la zamba, con lo que habrían recuperado el valor. Durante años se dijo que la zamba que circulaba con el nombre de Zamba de Vargas era la misma que se habría ejecutado ese día. Los mismos relatos, pero desde algunos historiadores con simpatías por el bando federal respondieron que la banda que tocó la conocida zamba era la de Varela, y que como la banda cayó en manos de Taboada, éste también se apoderó de la zamba. La letra de la zamba dice: “Forman los riojanos en Pozo ’e Vargas; los manda Varela, firme en batallas. Contra los santiagueños, con gran denuedo, van a pelear; ya Don Manuel Taboada alza su espada: se ve brillar”. Siempre según los historiadores, el combate comenzó y una carga de la montonera federal fue exitosa y generó el desbande de las fuerzas santiagueñas. Según la leyenda, Taboada mandó a tocar un gato para levantar la moral de sus hombres y la música surtió un efecto inesperado. De pronto, la melodía electrizó a sus huestes y los empujó a la victoria. Sim embargo, con los años se dijo que lo que interpretaron no fue un gato sino una zamba, que pasó a llamarse Zamba de Vargas. “Bravos santiagueños –dijo Taboada– vencer o la muerte vuelvan su cara. Por la tierra querida, demos la vida para triunfar Y ahí no más a la banda la vieja zamba mandó a tocar”. A pesar del tiempo transcurrido, el debate sigue vivo sobre si fue Taboada o Varela quien mandó a tocar la zamba.


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