Partido “distinto”



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opinión

Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES

“Hay que ir acostumbrándose a un equipo sin enganche”. La frase de Alejandro Sabella sonó como una clara respuesta a los que piden la vuelta de Juan Román Riquelme a la selección. El 4-0 ante Ecuador ofreció un contexto favorable a Sabella. Y el contexto, en fútbol, suele estar siempre muy influenciado por el último resultado: el partido de hoy contra Brasil, según cual sea el marcador, podría, por ejemplo, hacer olvidar rápidamente el triunfo del Monumental. De ninguna manera se pretende restarle mérito a esa victoria, como sí lo hicieron en algunos programas de radio y TV afirmando que Ecuador no fue medida. ¿Era acaso más medida la Bolivia que está última en la serie eliminatoria, que el sábado perdió 2-0 con Chile en La Paz y que en el Monumental le había empatado a la Argentina en noviembre pasado? A un rival superior, como lo es Ecuador, no sólo se le ganó, sino que además se le ganó bien, con contundencia en el marcador y algunos momentos de buen juego. Alguien me dijo el sábado en River: “fue como ver a Messi jugando para Real Madrid”. Porque a la Argentina de Sabella, está claro, no pone tanto énfasis en la posesión de la pelota como Barcelona. Pero sí le interesa en cambio el contragolpe. Sabe que Messi, con espacio, es letal, más aún si tiene socios permanentes en el ataque, como Agüero e Higuaín. Con dos o tres atacantes, el equipo de Sabella parece haber definido que el contragolpe vía Messi será su principal arma de ataque. Se entiende entonces por qué no interesa tanto el enganche clásico, más aún Riquelme, que privilegia la velocidad mental antes que la física. El golpe por golpe que Argentina usó por momentos el sábado pasado en River precisa, eso sí, una mejor cobertura en defensa que la que se vio contra Ecuador. Ambos laterales, especialmente Clemente Rodríguez, fueron desbordados más de una vez y eso expuso demasiado a una novata pareja central como la que conforman Fernández y Garay. Brasil, vaya novedad, no es Ecuador. Neymar, Robinho y compañía, más allá de la última derrota contra México, tienen otra densidad cuando se les da espacios para atacar y tienen también otra clase para definir si se los deja en posición de hacerlo. Al Brasil de Mano Menezes sí le interesa más tener la pelota. El de hoy será un partido muy distinto. Será un amistoso en tierra extraña como Nueva Jersey y con mayoría de jugadores que, es cierto, no ven la hora de irse de vacaciones después de una temporada agotadora. Pero es Argentina-Brasil. No hay mucho más que agregar.


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