Pegó en el Azteca y el miércoles puede ser campeón

En la primera final, Arsenal lo dio vuelta ante el América



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Matellán metió un cabezazo furioso para decretar el 1 a 1. Luego, vendría una noche maravillosa.

Arsenal concretó otra hazaña y esta vez lo hizo en el legendario estadio Azteca, donde Diego Maradona hizo historia en aquella tarde de gloria ante Inglaterra. El equipo de Alfaro estuvo dos veces abajo en el marcador, pero con guapeza, y la calidad de Alejandro Gómez, selló un enorme 3-2 que lo dejó con media Sudamericana en las manos. Ahora está a un paso de quedarse con su primera copa internacional. El miércoles, la vuelta será en Racing.

De ser por los primeros 30 minutos del partido, habría que estar hablando de otra historia. El dominio del América fue abrumador, y por momentos llegó a ser “baile”. En ese tramo, los locales fueron una orquesta afinadísima, lujosa, bajo la batuta de un Federico Insúa que corrió la cancha a su antojo.

Para colmo, Arsenal se vio sorprendido cuando el encuentro recién abría los ojos. El 'Pocho', un segundo antes del resto, metió una excelente pelota a espaldas de Aníbal Matellán. Ahí, como un fantasma, surgió el paraguayo Salvador Cabañas, que de cabeza venció al indefenso Cuenca. Apenas iban 5 minutos y las 50 mil almas mexicanas ya deliraban en el mítico estadio Azteca.

Los argentinos, abrumados por la presión y el buen pie de los dirigidos por Brailovsky, no hacían pie y sólo corrían detrás de balón. Hasta la primera media hora, el América contó con varias situaciones claras. A los 11 Cuenca le sacó un cabezazo a Castillo, seis minutos después una combinación de

18 kilates entre Insúa y Cabañas no terminó en gol de milagro, y a los 19 otra avivada del “Pocho” acabó en un cabezazo defectuoso de Castillo.

Pero cuando nadie lo esperaba, Arsenal encontró la igualdad. Sin posibilidad de llegar por abajo, lo hizo desde las alturas. A los 30 un tiro libre cayó en el área y Mastellán saltó para clavar la igualdad. ¿Merecida? Para nada, pero ésto es fútbol.

El arranque del epílogo fue enredado. También sumamente vibrante, porque apenas iban 7 minutos cuando Cabañas aguantó el balón adentro del área y se la rebotó a Argüello, que clavó un furibundo derechazo al ángulo.

Pero este Arsenal no se cae. Cuatro minutos después, Calderón cedió para Alejandro Gómez y el mediapunta no perdonó. 2-2 y promesa de mucho más. Pero eso no sería nada, porque cuando nadie lo esperaba, el 'Papu' Gómez aprovechó la siesta de la defensa local para poner el 3-2, con un cabezazo bombeado que se metió por arriba de Ochoa. De ahí hasta el final, fue sufrir para después disfrutar de lo lindo.


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