Pena atenuada por matar al marido golpeador
Tras dos años, le dieron la condena por cumplida. Los antecedente de las golpizas eran desgarradores.
Judiciales neuquinas
NEUQUÉN (AN).- El juicio por el asesinato de Omar Ferman, ocurrido el 18 de noviembre de 2012 en Rincón de los Sauces, reveló una lamentable historia de violencia familiar en la que su mujer, Marcela Huenchuan Ojeda, confesó que lo mató al defender a sus hijos ante una nueva golpiza
Tan violenta fue esa noche en la que ambos padres habían tomado de más, que el mismo día del inicio del juicio el fiscal Rómulo Patti y el defensor Fernando Diez acordaron al reconocer que el crimen se dio en el contexto de un exceso en la legítima defensa.
Ante los jueces María Gagliano, Cristian Piana y Mara Suste el querellante por la madre de Ferman solicitó retirarse ya que indicó que tenía instrucciones de no interceder, para permitir la revinculación familiar con la hija en común de la pareja.
Al momento del crimen ocurrido en la vivienda que hacía pocas semanas habitaban, Huenchuan Ojeda tenía apenas 18 años y tres hijos, dos de ella y una pequeña con Ferman.
La relación entre ambos era buena, salvo cuando tomaban de más. La joven tenía en su cuerpo marcas de golpes y los tajos que le hacía su pareja en los brazos.
Pero esa noche una golpiza más a los hijos de ella fue el detonante para que Huenchuan tomara un cuchillo y se lo asestara en el pecho. De inmediato gritó por ayuda y salió corriendo a ver cómo estaban sus hijos.
Recién segundos después volvió a ver a su pareja que yacía en el piso del living. Un bombero fue el primero en llegar ante los gritos y la encontró arrodillada diciéndole “Perdón, solo quise asustarte amor”.
Desde ese mismo momento Huenchuan fue detenida, primero en una unidad policial y luego con prisión domiciliaria.
El pasado 15 de diciembre llegó al juicio, en el que tras el alejamiento del querellante, el fiscal y el defensor acordaron que le correspondía una condena de dos años y un mes de prisión efectiva.
Es decir, tres días más que los que ya llevaba detenida.
“Siempre dije la verdad, desde un principio”, dijo a los jueces que convalidaron el acuerdo que permitió que no sea juzgada por homicidio simple.
Es que junto al historial de informes de violencia familiar que tenían las víctimas, a las marcas en su cuerpo de Huenchuan y en el de su hijo mayor, y el testimonio de sus dos hijos mayores, que fue, brindado a través del sistema de cámara Gesell el que permitió ratificar lo sucedido esa noche.
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