Penal de Verón, cabezazo de Desábato y a cobrar
Estudiantes derrotó a un Danubio muy inofensivo. Es el nuevo líder del grupo.
Es cierto que le regalaron un penal y que tuvo 10 minutos de confusión, pero Estudiantes fue muy superior a Danubio y debió ganar más cómodo. Fue 2-0, para subir a lo más alto del grupo 2 de la Libertadores.
Aunque el once uruguayo jugó de igual a igual en la primera media hora, el «Pincha» contó con las situaciones más claras. Piatti y Salgueiro no tuvieron puntería y por eso hubo que esperar para el primer grito.
Danubio recurrió casi como única alternativa agresiva a los remates de Ferro desde media distancia y como en ese lapso Verón apareció poco, el cierre de los 45 iniciales fue opaco.
De todas maneras, antes de ir al vestuario, llegó el quiebre del encuentro. Pérez iba a rechazar dentro del área y Piatti se lo llevó por delante, pero el movimiento del dinámico jugador local llevó al juez a equivocarse. Cobró penal y la «Brujita» facturó.
En el complemento, el visitante siguió con el control de la pelota, pero fue incapaz de generar riesgo, ya que su fútbol resultó impotente. Excepto por una mala definición de Rodríguez, los orientales de ninguna manera inquietaron a la retaguardia anfitriona.
Claro que del otro lado, el explosivo Piatti fue una amenaza constante y a pesar del bajón, Estudiantes siempre inquieto a la última línea visitante. Cuando ingresó Lázzaro, se transformó en el socio ideal del juvenil y el segundo estaba al caer.
La tranquilidad total no llegó por los delanteros, sino por una de las clásicas jugadas de laboratorio del «Pincha». Centro de Benítez, cabezazo goleador de Desábato y a otra cosa.
Después llegó la despedida a puro aplauso de Verón y un merecido festejo. No es para menos, porque después de un comienzo con dudas, el equipo de Sensini quedó muy cerca de la clasificación a la segunda fase.
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