Penas y olvidos

Desde la justicia se advirtió que el narcotráfico estuvo cerca de un magnicidio contra Bonfatti.



Arnaldo Paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

Hay una locura nacional que reúne características peculiares a lo largo del año. En el caliente diciembre, cuando a pesar de todas las desventuras, la mayoría tiene la mente en el descanso veraniego, suelen ocurrir hechos “terribles”. La frase la acuñó Rafael Bielsa, ex titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), ahora confiada por la presidenta Cristina Fernández al sacerdote Juan Carlos Molina. En este doceavo mes de 2013, asociado por el imaginario colectivo a los trágicos sucesos de 2001, se produjeron coordinados levantamientos policiales en demandas de mejores salarios que derivaron en saqueos de comercios con un saldo indeterminado de muertos, damnificados y destrozos. Varios gobernadores cedieron ante la “extorsión” (así catalogada por el gobierno) y concedieron importantes porcentuales de aumentos que alimentarán ahora la fogata inflacionaria y la pretensión de otros gremios por no quedar rezagados en la puja distributiva. Aún en menor número y frecuencia que en otras épocas, los piquetes son parte habitual del folklore callejero. Pero desbordes como los vividos en el salvaje festejo del jueves pasado de los hinchas de Boca en el Obelisco, símbolo de Mi Buenos Aires Querido, sumaron exasperación e irracionalidad a la continua degradación moral cotidiana. La lucha contra el narcotráfico hizo elevar la voz al titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti y a los obispos católicos que responden a la prédica del papa Francisco. La cobertura empresarial que alcanzó el fenómeno ilícito en la Argentina, con ramalazos que llegan desde México y Colombia, abre un debate que no será ajeno a la campaña de 2015. Hace poco, casi se perpetró un magnicidio en Santa Fe en la figura del mandatario socialista Antonio Bonfatti. Mientras que para mañana se espera que, al cabo de 14 meses, un tribunal produzca un fallo ejemplificador en el caso “Manzanas Blancas”, a raíz de un contrabando agravado de más de 3300 kilos de cocaína, que mantiene en prisión al empresario español Valentín Temes Coto, a su secretario, Claudio Maidana, y al empacador de la localidad rionegrina de Allen, Nelson Hinricksen. “Se saldrá tirando los zapatos para arriba a modo de celebración, o corriendo con ellos…”, comentó a este diario una fuente judicial que no se pierde detalle del novelesco juicio oral y público. Fuerzas patronales y sindicales reconocen que el flagelo de la droga ha penetrado en sectores juveniles y puede destruir a una generación. Sostienen que dejarlos desamparados dañará al proceso productivo, afectado en esta coyuntura por la alteración de precios y la sucesión presidencial, un tema que suele ser muy conflictivo en el peronismo mientras no se define con claridad un liderazgo post K. La conducción actual de Cristina Fernández es defendida por fuertes sectores del oficialismo que, aún así (salvo los ultra K, Unidos y Organizados y “La Cámpora”), reconocen que se vive una situación de debilidad a partir de la derrota electoral del 27 de octubre. Antes de intercambiar información con el gobernador Scioli, sobre las tareas preventivas para aventar disturbios el 19 y 20 de diciembre, un dirigente de la CGT Balcarce, informó que los gremios industriales están dispuestos a bancar a Cristina y no pedir absolutamente nada antes de las próximas paritarias. Igual mostró rostro de preocupación, porque advirtió “agujeritos” en la economía y vaticinios inflacionarios más elevados para 2014. A diferencia de Hugo Moyano, dispuesto a ir al paro y movilizarse si no le dan un bono de 4500 pesos a los camioneros, hay gremios que practicaran equilibrio sin red: no pondrán contra la pared al gobierno, al que observan en situación embarazosa, pero no se quedarán atrás con los reclamos el año próximo, para no perder el apoyo de sus afiliados ¿Una fórmula salomónica? Acordar paritarias por 6 o 9 meses y abrir luego las discusiones. Los peronistas olfatean dónde reside el poder. Y vislumbran que, en la retirada, se le pierde respeto al gobierno K. “Se le animan hasta los más escuálidos”, avisan. La interna en el PJ, para bien o para mal, será determinante. El avance externo de Sergio de Massa, ya se ve contrarrestado por los despliegues domésticos de Scioli, que hasta intercambió elogios televisivos con Eduardo Duhalde, “enemigo” del kirchnerismo. Uno de los aliados del ex campeón de motonáutica, el titular del bloque de Senadores del FpV, Miguel Pichetto, hasta se animó a compartir una cena con miembros de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), con bolilla roja en la Rosada. La dupla Jorge Capitanich-Axel Kicillof, se esfuerza por normalizar las relaciones con el mundo financiero, mientras buscan inversiones en China y resguardar las reservas del Banco Central, ancladas en poco más de 30 mil millones de dólares. Un tarifazo para sectores medios altos parece inexorable. La intención es no producir un ajuste fiscal traumático, sino gradual y transparente. Las reglas que se fijen de aquí en más intentarán evitar una explosión inflacionaria. Entre tantas pálidas, se cumplieron 30 años del retorno a la democracia, sistema que con sus imperfecciones y sobresaltos, fue ratificado por la ciudadanía, aún cuando los partidos no cumplen cabalmente con su cometido de darle participación ni enamoren como en 1983.

DE DOMINGO A DOMINGO


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