Peor el precio del remedio que la enfermedad
En tres meses, las personas que deben tomar medicamentos diariamente por las enfermedades que sufren vieron cómo sus gastos subieron en forma abrupta.
La primera devaluación a fines de diciembre del año pasado representó, según los farmacéuticos, un aumento de los precios de las drogas de entre un 12 y 25%. En marzo, el cimbronazo del dólar subió el costo de las medicinas en promedio un 30%. Tres ejemplos muestran cómo las personas enfermas debieron ajustar sus números a una nueva realidad. Eso sí, con los mismos ingresos, hoy devaluadísimos.
Una hombre o mujer de 80 años con problemas cardíacos debe desembolsar por mes aproximadamente $134,93 en un tratamiento general. El grupo de medicamentos incluye siete drogas.
En el caso de una persona que sufrió un derrame cerebral y debe tener medicación diaria, los costos llevaron la canasta de medicamentos que deben consumir a un costo de $68 aproximadamente.
El tratamiento de un niño con problemas respiratorios puede insumir alrededor de 58 pesos en los posibles cuatro medicamentos que debe tomar por mes. Según las farmacias consultadas, también hubo una abrupta baja de la compra medicamentos. Un fenómeno que se acentúa es comprar pequeñas cantidades de drogas. Los que antes se vendía por cajas ahora se comercializa por tiras, en dosis mucho más pequeñas que las que se consumían antes.
A esta realidad se agrega también la crisis de la obras sociales, que en muchos casos dejaron sin cobertura a los afiliados. Consecuencia: lo que antes estuvo cubierto totalmente o en parte ahora se debe abonar del propio bolsillo.
Las farmacias son otro eslabón que se debe adecuar a los tiempos de aumentos casi diarios y la falta de stock. Desde un local de Allen aseguraron que durante esta semana se remarcaron medicamentos todos los días e incluso dos veces por jornada.
Diversión en casa
Tanto los adultos como los más jóvenes cambiaron también los planes de las salidas nocturnas.
En Roca, la escasez de efectivo en los bolsillos de los padres repercute en la diversión de sus hijos. Las salidas a las discos ya no son cosas de todos los sábados. Abundan los encuentros en casas particulares y el truco de sobremesa hasta altas horas de la madrugada. Si la decisión es salir, los lugares elegidos por la mayoría son aquellos en los que no se cobra entrada y los tragos están más baratos. «Pensar en épocas como las de hace 10 años, cuando Aquelarre rondaba los 10 pesos de entrada para los varones, es algo utópico ahora», comenta un treintaypico.
Por otro lado, la suspensión de las comidas en restaurantes fueron una de las primeras consecuencias del ajuste del presupuesto familiar. Las parejas con chicos salen cada vez menos a comer afuera, y el amigo o el primo que saben hacer buenas pizzas o asados es la nueva estrella de las reuniones. «Además, en los restaurantes te matan con los buenos vinos», se justificó Raúl de Bariloche.
En los clubes deportivos la crisis también se siente. Un panorama de esto se traza en Viedma donde un año atrás -para sostener el básquet, patín o fútbol infantil- había un festival de bonos contribución. Ahora, sin embargo, casi todos los compromisos se solventan con la elaboración de empanadas y otras comidas caseras. (AV, AR y AB)
En tres meses, las personas que deben tomar medicamentos diariamente por las enfermedades que sufren vieron cómo sus gastos subieron en forma abrupta.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios