Perazzo y las culpas

Por Redacción





juan mocciaro jmocciaro@rionegro.com.ar

El Seleccionado argentino Sub 20 fue eliminado el sábado del Mundial de la categoría, en Colombia, por Portugal por penales. El Juvenil albiceleste volvía a una Copa después de ausentarse de la anterior edición, la de Egipto en el 2009. Tan grave como el resultado deportivo, o quizás más, fue el fútbol apático y de bajo vuelo que propuso en los cuatro partidos que disputó. Pero más grave aún es la atomización del trabajo de su entrenador, Walter Perazzo, librado a su suerte por parte de la desorientada dirigencia del fútbol argentino. Consumada la eliminación temprana, la cosa será más o menos así: la Comisión de Selecciones y el resto de la dirigencia fruncirá el ceño, dirá que es una barbaridad, que no puede ser tratándose de un país con una rica historia en el fútbol juvenil… y así. Se desharán de Perazzo y dirán que hace falta un proyecto. Lo que no asumirán nunca los dirigentes es que destruyeron el último gran proyecto de fútbol juvenil, el de José Pekerman y Hugo Tocalli. Desde entonces, las distintas selecciones menores trabajaron atomizadas y sin una dirección común. Con Pekerman no sólo se terminaron los resultados, también se fueron con él una ética de trabajo y una educación deportiva invalorable. Pero cuidado. Perazzo no es responsable de la desorientación del Sub 20. En todo caso lo es de su nivel futbolístico y de los resultados. Perazzo, como el Checho Batista en su momento, fueron designados legítimamente y asumieron su cargo dignamente. Quien fuera goleador de San Lorenzo en los 80 aplicó sus ideas e intentó hacer que el equipo juegue de la mejor manera posible. No lo consiguió, peor lo intentó. Ahora, que el fútbol juvenil de AFA no tenga un proyecto integral de fútbol no es culpa de Perazzo. Es de los señores que fruncen el ceño y se enojan con él.

río suelto


Comentarios


Perazzo y las culpas