Peregrinos chiítas desafían las bombas en Irak

En el hecho más sangriento de ayer murieron 30 personas en ataque a cafetería en Bagdad.

BAGDAD (AFP) - Miles de chiítas siguieron con su peregrinación, desafiando los ataques sectarios que ayer causaron más de 66 muertos, mientras se teme que una represalia de las milicias chiítas contra los sunnitas pueda minar el plan de seguridad estadounidense-iraquí para Bagdad.

La acción más sangrienta de la jornada fue un atentado suicida que causó al menos 30 muertos y 29 heridos en un café del barrio de Mandeli, en la ciudad de Baladruz, a unos 100 km al este de Bagdad, indicaron los servicios de seguridad iraquíes.

El atentado se produjo sobre las 17:30 local cuando un kamikaze hizo estallar su carga tras entrar en el establecimiento, frecuentado por jóvenes del barrio, donde vive una mayoría de chiítas kurdos. El ataque, así como las varias acciones llevadas a cabo contra 24 civiles y 12 policías en otras partes del país, se produjo al día siguiente del mortífero atentado en Hilla que costó la vida a 117 peregrinos.

Sin embargo, y pese a ser el principal blanco de la violencia sectaria, miles de chiítas prosiguieron con su peregrinación, caminando cientos de kilómetros para llegar a Kerbala. En esta ciudad santa conmemorarán el sábado el 40 día después de la muerte del imán Hussein, una de las principales figuras del islam chiíta, muerto en el año 680 d.C. en una batalla contra la dinastía sunnita de los Omeya.

Con banderas y copias del corán en sus manos, los peregrinos atravesaron algunos distritos sunnitas de Bagdad, protegidos por policías que cantaban lemas chiítas mientras cubrían su paso armas en mano. Cuando pasaban por el

distrito de Saydiya, un francotirador sunnita disparó a la multitud antes de la explosión de un coche bomba, que mató a 12 policías y diez civiles, según el ejército estadounidense. "Ante estos ataques, estamos preocupados porque se reanude el ciclo de la violencia sectaria", declaró el portavoz militar estadounidense, el teniente coronel Chris Garver. "Por eso esperamos que la gente permanezca tranquila, que no les siga el juego a los terroristas que quieren reanudar ese ciclo y dejen a las fuerzas de seguridad iraquíes que hagan su trabajo", añadió. Garver expresó así el principal temor de las autoridades iraquíes y estadounidenses: las represalias contra los sunnitas por parte de esas milicias chiítas ahora más tranquilas desde el comienzo, a mediados de febrero, del nuevo plan de seguridad para Bagdad.


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