Perpetua para el asesino que se inspiró en San La Muerte

Un tribunal oral dictó la condena a Marcelo Antelo, quien fue hallado culpable de cuatro homicidios ocurridos en el 2010.

Buenos Aires

Un tribunal oral condenó hoy a prisión perpetua a Marcelo Antelo, un presunto asesino múltiple que “dedicaba” sus crímenes a San La Muerte.

El Tribunal Oral Número 27 dictó la condena contra Antelo, por cuatro de los cinco homicidios cometidos en 2010 por los que había llegado acusado y en calidad de detenido al juicio oral.

En los primeros ocho meses de ese año, en el Barrio Rivadavia -barrio del Bajo Flores- el condenado cometió, según el tribunal, los homicidios de Rodrigo Ezcurra, Marcelo Cabrera, Pablo Zaniuk y Jorge Eduardo Mansilla, sin aparentes vinculaciones entre sí.

El tribunal, integrado por los jueces Javier De La Fuente, Jorge Romeo y Federico Salvá, emitió el veredicto después de un mes exacto de juicio, en el que desfilaron casi medio centenar de testigos.

La pena fue incluso superior a la que había pedido el fiscal del juicio, Raúl María Cavalini, quiemn consideró que el imputado debía ser condenado a 25 años de prisión.

En las pocas palabras que pronunció ante el tribunal, Antelo negó los crímenes y acusó a la policía de haberle “plantado” el arma que, según las pericias, fue la utilizada para los asesinatos.

A lo largo del juicio quedó flotando la sensación de que Antelo no había actuado solo y que, incluso, habría filmaciones caseras de algunos de los episodios, que el imputado habría exhibido a sus allegados mnás cercanos.

La teoría de los crímenes dedicados a “San La Muerte” fue incorporada al juicio por el sumario policial y por las declaraciones (algunas de ellas atemorizadas) de testigos que relataron una suerte de mito urbano de veneración hacia esa figura pagana.

La opinión del tribunal sobre “San La Muerte” sólo se conocerá cuando el tribunal oral dé a conocer los fundamentos del fallo, lo que ocurrirá la semana próxima.


Comentarios


Perpetua para el asesino que se inspiró en San La Muerte