Pese a la pandemia, la industria ganadera regional muestra un importante crecimiento

La faena de hacienda bovina en Río Negro y Neuquén aumentó en esta primera parte del año. Durante el primer trimestre alcanzó a las 55.088 cabezas de ganado en las distintas plantas habilitadas por el Senasa, por las provincias y los municipios, cifra que refleja un salto interanual del orden del 12%.

En Río Negro la faena de bovinos creció en forma importante en esta primera parte del año.

La actividad ganadera regional continua con su crecimiento eludiendo, por ahora, los efectos que está generando a la economía del país la pandemia del COVID-19.

Según datos brindados por el sector privado, la faena de hacienda bovina en Río Negro y Neuquén refleja un importante crecimiento en esta primera parte del año. La estadística muestra que durante el primer trimestre se llevaron a industrializar 55.088 cabezas de ganado en las distintas plantas habilitadas por el Senasa, por las provincias y los municipios, cifra que refleja un salto interanual del orden del 12%.   

Pero hoy analizar la evolución del sector (primario e industrial) solo con la mirada puesta en estas dos provincias nos quita la perspectiva de lo que significa el flujo productivo y comercial de toda la Patagonia, área comprendida desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego con el mismo estatus sanitario.

Tras la unificación sanitaria, es mucho el ganado en pie y media res de nuestra zona de producción (norte de la Patagonia) que se está vendiendo a operadores del sur del paralelo 42 para ser industrializada en los frigoríficos en toda esa amplia región. En este sentido, informes privados dan cuenta de que en toda la Patagonia se faenaron durante este primer trimestre del año 92.507 cabezas de ganado. Un valor que muestra un salto interanual del orden del 16%.

Las circunstancias globales, especialmente por la presencia del COVID-19, impactaron de lleno en la mayor parte de las actividades productivas del país a partir de marzo, donde los indicadores económicos mostraron sensibles bajas interanuales. Este escenario, no ocurrió con ganadería regional.

Cuando se analizan los datos estadísticos se observa que la faena durante marzo creció, en promedio en Río Negro y Neuquén, en torno al 10% mientras que en todo el territorio de la Patagonia lo hizo a una tasa del 20%. Como dato a tener en cuenta, esta diferencia entre el crecimiento de faena de nuestra región y la Patagonia en su totalidad, refleja el importante aporte industrial que están presentando los frigoríficos al sur del Paralelo 42.   

(COLOCANDO EL MOUSE EN CADA PROVINCIA APARECEN LOS VALORES)

Los más beneficiados

Otro dato que hay que remarcar en este complejo flujo comercial que presenta la cadena agroindustrial ganadera, es el aumento de la faena que registraron determinados segmentos de la actividad. En toda la región Patagónica -desde el río Colorado hasta Tierra del Fuego- existen 33 plantas habilitas por el Senasa, las Provincias y los Municipios. Chubut cuenta con 11 plantas activas a marzo de este año, Río Negro tiene 7, Neuquén 5, Santa Cruz 7 y Tierra del fuego presenta otras 3 industrias.

La mayoría de las plantas que se mencionan prestan servicios a terceros. Una enorme fuente de faena llega a través de operadores, matarifes y carniceros, entre otros, que luego venden su oferta en todo el mercado patagónico. La principal tasa crecimiento se observa en estos establecimientos y, en particular, en aquellos habilitados por las Provincias y Municipios. Aquellas industrias habilitadas por Senasa reflejan un sato mucho menor.

Desde el punto de vista de volumen, este es un importante paso para la ganadería regional teniendo en cuenta el crecimiento mencionado. Pero lamentablemente, parte de este segmento de la cadena comercial tiene un alto grado de informalidad lo que genera marcadas asimetrías, respecto del resto de la industria cárnica, en los índices de competitividad y rentabilidad. La informalidad fiscal muchas veces abarca a toda la cadena: desde la compra de hacienda hasta la venta minorista. Las diferencias de costos en este sentido se calculan en más del 25% entre una empresa que paga todo lo que corresponde de impuestos y otra que los elude. Este tipo de escenario, sin dudas, conspira con cualquier inversión seria que quiera llegar a la región.

Causas de este crecimiento

Los distintos estudios públicos y privados a nivel internacional dan cuenta de que la inesperada presencia de COVID-19 generó un impacto negativo en la mayoría de las actividades económicas del globo. Sin embargo, algunas de las cadenas de producción de alimentos muestran indicadores positivos. Este es el caso de la carne bovina. En nuestro país, independientemente de existir una oferta coyuntural mayor a la del año pasado, el consumo de carne -que merece seguramente un desarrollo aparte- creció en todo el segmento social de poder adquisitivo medio y alto, pese a que la mayor parte de los cortes han mostrado un importante incremento en valores.

Cabe recordar que, a principios de febrero del año pasado en el medio de una incipiente sequía e incapacidad para engordar, parte de toda la oferta de carne bovina del país fue afectada. Las faenas cayeron por esta causa. Este escenario se mantuvo hasta el segundo trimestre del año y a partir de allí fue regularizándose. Este año no hubo ese corte en la oferta lo que determinó un abastecimiento normal de cabezas para faena.

Claramente, la crisis del COVID-19 definió un cambio de consumo en la población. La mayor faena registrada en la Patagonia responde en parte a esta lógica comercial mencionada a lo que se le debe sumar la fuerte caída que registró el ingreso de carne sin hueso proveniente de los frigoríficos ubicados al norte de la barrera sanitaria.   

Datos clave

12%
es lo que creció la faena en el territorio de Río Negro yNeuquén durante el primer trimestre del presente año.
95.207
fueron las cabezas de bovinos faenados en los tres primeros meses de 2020, en todo el territorio de la Patagonia.

En Río Negro la faena de bovinos creció en forma importante en esta primera parte del año.

La actividad ganadera regional continua con su crecimiento eludiendo, por ahora, los efectos que está generando a la economía del país la pandemia del COVID-19.

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