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Pese a las promesas, poco cambió en la seguridad del CEM 31





ROCA A (AR).- Poco hizo Educación para mejorar la seguridad en el CEM 31 luego de que un chico de 16 años sufriera un grave accidente mientras tomaba clases en el taller de mecánica.

Por un lado, una semana después del episodio -ocurrido en los primeros días de septiembre- se realizó el nombramiento de tres maestros para Enseñanzas Prácticas en respuesta al recurso de amparo que, casualmente, las autoridades del colegio habían presentado unos días antes de que el chico resultara herido.

Y por el otro, se dividió el taller en dos sectores y se colocaron dos tableros eléctricos con el «golpe de puño» que corta el suministro eléctrico instantáneamente a todas las máquinas y que está dispuesto cerca de la ubicación del docente.

No obstante, la colocación de ese dispositivo de seguridad «no se acerca a la norma IRAM», manifestó el jefe de Taller, Rodolfo Santillán.

Si bien el docente consideró que «es un buen primer paso», a pesar de que la norma exige un «golpe de puño» por máquina, en realidad, sólo se avanzó con eso y no hubo novedades respecto a las máquinas que no están ni siquiera en condiciones de ser reparadas y por ello fueron sacadas de servicio.

Eso hace que haya mayor número de chicos por máquina haciendo más lento el aprendizaje y favoreciendo, según manifestó la vicedirectora, Magdalena Rojas, la indisciplina, la distracción y, por lo tanto, el riesgo de accidentes.

A raíz justamente del incidente en la clase de taller, las autoridades del colegio entendieron que «la seguridad no se agota ahí» y comenzaron a revisar también la responsabilidad que docentes, alumnos y maestros tienen en el tema, independientemente de la parte que le toca al Consejo de Educación.

Por lo pronto, se volvieron a exigir las ropas y elementos de seguridad para entrar a los talleres que los padres se comprometen a principio de año a proveerle a sus hijos.

Según Santillán, algunos padres argumentan que la falta de cumplimiento es por cuestiones económicas por eso desde el colegio están viendo la manera de que la Cooperadora compre los elementos.

«Ya no vamos a esperar a principio de mes a que los padres tengan plata, que los compre la cooperadora y después se verá cómo los padres le devuelven la plata», manifestó Rojas.

Para Santillán, «se paga dos veces la educación acá» primero con los impuestos y después cuando cada padre debe comprarle los insumos a sus hijos para que los talleres puedan funcionar.

La apuesta al cambio, el CEM la tiene enfocada en 14 proyectos que deben ser aprobados por el Instituto Nacional de Educación Técnica, en el marco de la Ley de Educación Técnica y Formación Profesional, que se traduciría en alrededor de 300 mil pesos para destinar a un Programa Integral de Seguridad.


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