Pese al mayor costo, el consumo de helados creció a 6,5 kg por habitante y por año

En el país hay 4.823 locales artesanales, aparte de los pertenecientes a más de 40 marcas industriales. Buscan presentar nuevos gustos en cada temporada, que pueden ser sofisticados, “light” o aptos para celíacos.



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La producción de helados en la Argentina durante el 2012 se habría ubicado entre 160.000 y 200.000 toneladas. Se distinguen dos grandes segmentos:

• El industrial, en su mayor parte fabricado por grandes empresas alimenticias, que captó el 70% del volumen de las ventas y cuyos canales principales fueron quioscos y supermercados y facturó el 56% del total.

• El artesanal, representado mayormente por pequeñas y medianas empresas familiares, absorbió el 30% restante. La facturación aportaría el 44% e incluyó, además, la franja semiindustrial de cadenas que elaboraban en una sola planta y distribuían en sus locales, muchos franquiciados.

Existen coincidencias de que los sabores más vendidos son el dulce de leche y el chocolate en todas sus versiones. Aparte, está comprobado que todos procuran presentar nuevos gustos en cada temporada, que pueden ser sofisticados, “light” y aptos para celíacos. Con las altas temperaturas aumentan los requerimientos de los frutales al agua.

A pesar de los lanzamientos de nuevos sabores, para ofrecer opciones no habituales (ver aparte), en la Argentina se comprueban criterios bastante tradicionales para elegirlos, aunque “hay otros que de pronto se venden mucho y conviene tenerlos –dijo Alejandro Tedeschi, presidente de la Afadhya–. Ahora están de moda los frutos tropicales, como el mango y el maracuyá”.

Si bien en nuestro país se elevó el consumo en general, según los productores artesanales, trepó a 6,5 kilogramos por habitante y por año, éste siguió por debajo, por ejemplo, de los de Nueva Zelanda, 26,3 kg/hab/año, y Estados Unidos, 24 kg/hab/año.

Otro aspecto importante que no pasa desapercibido para los consumidores es la evolución de los precios, que se incrementaron alrededor del 30% el año pasado debido, fundamentalmente, a la suba en el costo de las materias primas y los salarios.

Los precios al público en las artesanales del área metropolitana oscilan desde 90 a 120 pesos, en tanto los de las grandes cadenas fluctúan entre 110 y más de 130, lo que significa aumentos del orden del 30% respecto del año anterior. Por el servicio de entrega a domicilio o “delivery” suele cobrarse un adicional de 10 a 15 pesos. Éste es un dato no menor, teniendo en cuenta que el 66% de las personas los consumieron en sus hogares.

Algunas heladerías aseguraron que los precios no acompañaron la inflación ni las subas de las materias primas (45% en promedio y con un tope para las almendras, que treparon el 300%), los salarios (29%) y los alquileres (variaron de acuerdo con las ubicaciones y las dimensiones y las características de los locales).

En formatos “térmicos”, prevalecieron los envases de un kilogramo (34%), de un cuarto (18%) y de medio (9%), que representaron el 61% de las ventas. En los “comestibles” ganó el cucurucho (18%), seguido por el vasito pequeño (6%), el grande (1%) y la tulipa o canastita (1%).

La industria Ice Cream trazó su ranking de los más consumidos (ver cuadro). En el mismo, la crema americana, el chocolate y el dulce de leche representaron el 34,5% de las ventas.

Una encuesta de la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (Afadhya) determinó, a su vez, que el dulce de leche es el sabor que más representó a los argentinos, con una adhesión del 76,2% de los consultados. Otros preferidos fueron el chocolate (12,8%), limón (4,2%), frutilla (3,8%) y vainilla (3%). La entidad que nuclea a la mayoría de las pequeñas y medianas empresas reveló que el 70% de las ventas en todos los canales se concreta entre octubre y marzo, lo cual indica que se amplió la temporada.

En el país hay 4.823 locales, sin contar con los de más de 40 marcas industriales. Estas últimas, generalmente compradas por impulso, colocaron 90 millones de litros por año.

La inesperada retirada de Unilever, que participaba hace tiempo con su marca “Kibon”, dejó a Nestlé (“Frigor”) con una ventaja mayor a la que tenía y un competidor quizás más desafiante como Arcor. Los quioscos y maxiquioscos del país fueron tentados y equipados por ambas compañías. Las experiencias parecen indicar que los éxitos o los fracasos de las propuestas se dirimirían en los resultados de las acciones que ambas desarrollen, posiblemente más que en lo relacionado con los sabores.

“Frigor” se dedicó a una exclusiva línea de productos de calidad y a precios “razonables”, que apuntaron a toda la familia, en baldes, potes y barras; postres y almendrados y especialidades de frutilla, chocolate suizo, dulce de leche y crema, entre otras. Nestlé y Sabores Suizos –operador de las heladerías “Frigor”– lanzaron las franquicias de su red en diciembre del 2004, con el objetivo de abrir 200 bocas en cinco años, con un concepto de identidad que transmitía renovación, modernidad y propuestas jóvenes y divertidas. Sabores Suizos surgió como un desprendimiento de Pro Entertainment (dedicada al desarrollo de marcas propias o de terceros, mediante licencias, promociones o franquicias). Sus test a ciegas de los productos parecieron demostrar, en determinado momento, que los consumidores elegían sus perfiles de gustos, con un nivel de preferencia superior al 60%. Frigor incursionó en el mundo del fútbol al incorporar “Torpedo River-Boca”, colocado en los canales tradicionales y en las canchas donde jugaban ambos equipos.

Arcor incursionó en el sector de los industriales desde septiembre del 2005. Por su aparición con una inversión inicial de 60 millones de pesos, unos 150 distribuidores y 240 vehículos equipados, generó la expectativa de que contribuiría a quitarle estacionalidad a lo impulsivo e incrementaría la demanda. Con una oferta múltiple y “multitarget”, entre las referencias que usó como base de sabores, respetando los posicionamientos de marcas originales, fueron: “Block”, “Bon o Bon”, “Rocklets”, “Cofler”, “Tofi”, “Águila”, “Space” y “Cereal milk”. En la actual temporada, Arcor invirtió 50 millones de pesos en prepararse y lanzó en noviembre una combinación de helados con sus marcas de golosinas: “Coffler supreme”, “Águila chocolate” y “La Campagnola frutilla”. Como las licencias de ciertas marcas de juguetes favorecen también las ventas, presentó “Barbie”, una crema helada de frutilla con un “sticker” alusivo y “Hotwheel”, un palito de tutifruti acompañado por un autito con lanzador.

Unilever, uno de los proveedores líderes en todo el mundo de alimentos y productos para los cuidados del hogar y personales, cerró su planta de “Kibon” en la Argentina en la década pasada y mudó la producción a sus fábricas brasileñas. En Chile adquirió el 100% de los activos de la fábrica de helados “Melevi”, en San Bernardo, cerca de Santiago, mediante una inversión de 25 millones de dólares que incluso le permitirá ampliar la capacidad de producción.

Ciertas artesanales e industrias exportan, sobre todo a los países limítrofes. Entre tantas, Freddo abriría este año 30 locales más en Brasil, que agregaría a los 20 que ya posee. A su vez, a mediados del 2012, Chungo inauguró sus primeras sucursales en el vecino país, donde se disputará este año el campeonato mundial de fútbol.

Miguel Ángel Fuks - miguelangelfuks@yahoo.com.ar

Los precios aumentaron alrededor del 30% en el 2013


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Pese al mayor costo, el consumo de helados creció a 6,5 kg por habitante y por año