“Petetes” con mala memoria



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En 1987 fue la visita de Alfonsín.

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De la Rúa estuvo en Invap en el 2000.(Foto: Archivo )

Toncek Arko bariloche@rionegro.com.ar

opiniÓn

Durante la inauguración de las modernas y magníficas instalaciones de Invap SE, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner elogió a los científicos argentinos que trabajan en la empresa rionegrina y cariñosamente dijo que muchos le hacían recordar a “Petete”, por su look y por la gran cantidad de conocimientos que reunían, a semejanza del famoso libro. Cristina se mostró sorprendida de ser “la primera presidenta en visitar las instalaciones de Invap”, como aseguró durante su discurso el gerente general y CEO de la empresa, Héctor “Cacho” Otheguy. La mandataria reiteró su respaldo a generar tecnología argentina, por el alto valor agregado que ello genera, y su discurso fue muy aplaudido por los presentes. No obstante, Cristina no es el primer presidente argentino que visita Invap; ya en 1987 lo hizo Raúl Alfonsín y en el 2000 Fernando De la Rúa. El fallecido ex presidente Alfonsín y su par de Brasil, José Sarney, visitaron las instalaciones de Pilcaniyeu y De la Rúa lo hizo en el edificio de la calle Ruiz Moreno, donde se fotografió con sus directivos, entre ellos el propio Otheguy. Durante su corta presidencia, De la Rúa visitó asimismo el reactor nuclear construido por Invap en Egipto y la empresa rionegrina ganó la licitación más importante de su historia, esto es, la construcción del reactor Opal en Australia. En aquel entonces Invap estaba presidida por el también presidente y CEO de la Cooperativa de Electricidad Bariloche, Leonardo De Ferraris, quien tampoco parecería ser recordado en su gestión. El olvido del CEO de Invap se reiteró en el 25º aniversario de Altec, donde sus directivos celebraron el buen momento por el que transita la empresa y resaltaron los principales logros de gestión. Recordaron a su primer presidente, ya fallecido, pero no hubo ninguna mención a quien dirigió la empresa durante 14 años, Guillermo Campbell, cuya desvinculación fue traumática y terminó en la justicia. Los directivos de ambas empresas de ciencia y tecnología, que afortunadamente están pasando por un muy buen momento, deberían recordar la historia completa, no sólo la que les conviene. Invap generalmente supo mantenerse alejado de los vaivenes de la política partidaria y Altec parecería haberlo logrado, priorizando el trabajo, la investigación y la excelencia técnica sobre las mezquindades y los intereses de los gobernantes de turno. De esta manera, sin duda, continuarán siendo un orgullo para rionegrinos y argentinos.


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