Petróleo y contaminación: “Ya no es ese río que teníamos”

“No se debería haber permitido la realización de un solo pozo de exploración dentro del Valle hasta saber a ciencia cierta el peligro que ello encierra”, reflexiona Carlos Degele.

Por Redacción

Como habitante desde hace cuarenta y cinco años de la provincia de Río Negro, quiero hacer conocer “mis pareceres” referidos a la problemática del recurso agua en nuestro querido Valle. Rápidamente, y haciendo una síntesis muy general a modo de introducción, respecto al recurso agua puedo decir con absoluta certeza, desde mi actividad, que hemos visto que, salvo contadas excepciones, lentamente la permanente descarga de líquidos cloacales sin tratar o parcialmente tratados han incrementado los niveles de contaminación de nuestro río. Si bien los controles son permanentes y no se ha llegado a niveles peligrosos de contaminación, no podemos hablar ya de ese río que teníamos en aquellos años. Desde las autoridades, tanto los controles, como las recomendaciones se hacen sistemáticamente, pero desde los municipios u otros organismos responsables poco esfuerzo se ha realizado a la fecha. Es así que hasta hoy son numerosas las descargas del “efluente crudo” en varias ciudades importantes y en el resto el tratamiento parcial es un común denominador. Se ve que para las autoridades municipales este problema no ha sido prioritario y el pobre río se las tiene que aguantar. Por suerte son varias las localidades que están comenzando a preocuparse por el tema y planean enfocar las inversiones sobre este aspecto. ¡Era tiempo! Respecto a las descargas de industrias, el seguimiento es permanente, pero la respuesta de las mismas no siempre es la deseada. Falta mayor responsabilidad y compromiso. Hace pocos días leí un artículo sobre “consultas del exterior”, sobre grado de contaminación del río, con vistas a la posible incidencia en la contaminación en frutales, que me recordó una visita (hace muchos años atrás) de “expertos extranjeros en suelos”, cuya principal pregunta era el grado de contaminación del agua del Río Negro, con una insistencia llamativa. Se ve que este tema no es reciente. Referido al suelo, creo que el estudio de su contaminación no ha sido lo suficientemente tratado ni desarrollado. Ahora bien, el verdadero motivo de la presente nota es el avance implacable de la explotación petrolífera en nuestro querido Valle. No puedo entender cómo, sabiendo que la contaminación petrolífera es una cruda realidad, se siguen haciendo perforaciones exploratorias para constatar su existencia y por ende la posibilidad de su explotación. Ahora las concesiones están llegando a las puertas del Valle Medio y no tiene apariencia de parar. Vemos permanentemente los serios problemas que ya tiene el Alto Valle y nos quedamos mirando sin saber ni querer hacer nada. No se debería haber permitido la realización de un solo pozo de exploración dentro del Valle hasta saber a ciencia cierta el peligro que ello encierra. En nuestra provincia existe la ley que regula los estudios de impacto ambiental en toda obra importante. ¿Se cumple con la misma? No se puede permitir que zonas bajo riego vayan quedando marginadas y destruidas por el avance del petróleo. Ahora tendremos una doble contaminación: la primera, descarga de efluentes al río, reversible con firmeza; y la segunda, la del petróleo, irreversible. ¿Qué esperamos? ¿Podemos hacer algo? Desde mi humilde opinión, sugiero que no se haga ni se permita la construcción de un solo pozo más dentro del Valle y que toda la exploración se ubique sobre las mesetas norte y sur, en los amplios sectores con suelos prácticamente no aptos para la producción agrícola. Estas áreas de sacrificio, a su vez, deberían estar del otro lado de la divisoria de aguas en ambas mesetas, para garantizar el no retorno de ni una sola gota de agua contaminada al Valle del Río Negro. Carlos Degele DNI 5.497.502 – Luis Beltrán

Carlos Degele DNI 5.497.502 – Luis Beltrán

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Foto: archivo


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