Piden investigar presunto suicidio en Angostura

Rodrigo Huanel murió el 30 de enero pasado.



VILLA LA ANGOSTURA.- Lo único cierto para Rosa Huenante es la muerte de su hijo. Lo demás, pese a que le dijeron que se trató de un suicidio, permanece en un mar de dudas. Entre otras cosas porque al cuerpo no se le habría practicado autopsia, según le informaron.

Las sospechas de la madre de Rodrigo Huanel Huenante (22) van desde que fue asesinado hasta que, como mínimo, lo acorralaron de tal modo que no le quedó otra que quitarse la vida de un balazo.

No es ella la única que piensa de ese modo. En el barrio Mallín, los vecinos se han movilizado y una nota que ya cuenta con más de 130 firmantes acusa a la Policía por “el constante atropello a que se ven expuestos nuestros hijos”. Dice el texto que las fuerzas del orden “en nombre de las leyes persiguen, lastiman, presionan a nuestros hijos en muchos casos por problemas particulares de sus integrantes haciendo uso y abuso del uniforme”.

Rodrigo estaba de novio hace alrededor de un año con una adolescente de 14, hija de un policía que no aprobaba la relación. El 27 de enero, el joven fue hallado agonizante por un disparo en la cabeza y murió dos días después en Bariloche. La muchacha estaba con él, en un predio baldío cercano al CPEM 68, escuela donde la menor es alumna.

Una hipótesis señala que ante la oposición familiar a la relación, los jóvenes hicieron un pacto de sangre y a último momento la jovencita no accedió a acompañar a su pareja hacia ese fatal desenlace.

La menor está con asistencia psiquiátrica e inclusive estuvo internada unos días en San Martín de los Andes, luego de los acontecimientos narrados. “Ellos lo mataron, ellos lo mataron” habría dicho la adolescente, llorando sobre la tumba del joven, semanas después.

La madre de Rodrigo dice que algunos efectivos de la comisaría 28 lo perseguían y hostigaban permanentemente de palabra; también que su hijo recibía amenazas telefónicas desde hace tiempo.

El día de la tragedia, ocurrida alrededor de las 13.30, minutos antes el joven se comunicó con su madre y le dijo, casi entre sollozos, que no tenía salida, que estaba acorralado.

El artículo 83 del Código Penal dice que le corresponde pena de 1 a 4 años de prisión al “que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiese tentado o consumado”.

En cuanto al arma, Rosa Huenante asegura que su hijo no tenía ningún revólver en su poder. Otra versión indica que Rodrigo la canjeó por una bicicleta aunque no se sabe la procedencia.

La misma fuente precisó que no se hicieron pruebas de parafina a la menor ni, posteriormente, al cuerpo del joven, como tampoco autopsia.

Esto último fue confirmado por una hermana, quien llegada de Puerto Varas intentó averiguar más sobre lo sucedido. Se lo dijo, luego de una discusión, el director de un sanatorio privado de Bariloche.

En esa ciudad, la joven habló con el médico forense que estaba de guardia el 30 de enero, día del deceso, y éste le aseguró que no había registro de ningún Rodrigo Huanel Huenante, muerto por un balazo. La necropsia tampoco se habría efectuado en Junín ni en San Martín de los Andes.

Hace unos días, la madre de Rodrigo se entrevistó con el juez Jorge Criado que tiene la causa, quien le habría dicho que no tenía aún la ropa, ni la pistola ni pericia alguna. El magistrado se comprometió a informarle del resultado de la investigación.


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