Piden parar crisis migratoria mientras aumentan las víctimas

Dirigentes europeos reclaman acelerar el derecho de asilo

Redacción

Por Redacción

Miles llegan cada día a Hungría desde Serbia y son registrados como refugiados. En Libia, un nuevo naufragio sumó siete muertos.

RÖSZKE, Hungría (AFP).- Cientos de migrantes seguían pasando ayer desde Serbia a Hungría, pese a la valla levantada por el ejército, mientras varios dirigentes europeos instaban a actuar frente la crisis, tras la tragedia del camión abandonado en Austria. El primer ministro francés y los jefes de la diplomacia de Francia e Italia pidieron actuar rápidamente para conceder el derecho de asilo a refugiados, mientras Berlín, Londres y París solicitaban una reunión ministerial en breve “para avanzar de forma concreta” ante la crisis migratoria. La ministra del Interior británica, Theresa May, y sus homólogos francés y alemán, Bernard Cazeneuve y Thomas de Maiziere, recordaron “la urgencia de instaurar, a más tardar a finales de año” unos “hot spots” –centros en los que se distinguen los refugiados de los migrantes económicos clandestinos–, en Grecia y en Italia. Los ministros también exigieron la elaboración de una “lista de los países de origen seguro” para “completar el régimen de asilo europeo, proteger a los refugiados y garantizar la efectividad del regreso de los migrantes ilegales a sus países”. Italia convertirá la obtención de un derecho de asilo europeo en la “batalla de los próximos meses”, afirmó el primer ministro Matteo Renzi. Migrantes que “huyen de la guerra, la persecución, la tortura, las opresiones, deben ser acogidos”, dijo el primer ministro francés, Manuel Valls. El ministro francés de Relaciones Exteriores Laurent Fabius consideró “inadmisible” la actitud de algunos países de Europa del este ante la crisis de refugiados. Los ministros del interior de la UE mantendrán una reunión de urgencia el 14 de septiembre. El papa Francisco denunció la muerte de los 71 migrantes –probablemente sirios– descubiertos en un camión abandonado en una autopista del este de Austria y pidió “una cooperación eficaz” contra “crímenes que ofenden a la humanidad entera”. Ayer, la Media Luna Roja libia indicó que al menos siete cuerpos yacían en la playa de Joms, a 120 kilómetros al este de Trípoli, tras un nuevo naufragio. Cientos de migrantes seguían cruzando desde Serbia a Hungría, a pesar de que las autoridades húngaras completaron la instalación de una valla de 175 kilómetros en la frontera. En el sur de Serbia, en un centro de acogida de migrantes, Samar, una siria de 40 años, madre de dos adolescentes, esperaba sentada sobre un trozo de cartón a que su marido finalizase las gestiones para registrarse ante las autoridades serbias. “Lo peor de este viaje es la humillación”, confió a la AFP. “La policía nos grita como si fuéramos animales”. Cerca de 200 personas cruzaron la frontera al amanecer, y otros durante el resto de la mañana. La policía indicó que 3.080 refugiados entraron a Hungría el sábado. Muchos se deslizan por debajo de la alambrada en la que se ven jirones de ropa. La mayoría pasa por la vía férrea donde no se levantó ninguna valla. Las autoridades húngaras instalaron tiendas de campaña y baños móviles para los migrantes. A su llegada se les conduce a un campo de registro.


Miles llegan cada día a Hungría desde Serbia y son registrados como refugiados. En Libia, un nuevo naufragio sumó siete muertos.

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