Pinta y Mozzicafreddo no detienen su marcha triunfal

El binomio ganó ayer la cuarta etapa de la travesía.



GENERAL CONESA (Especial).- Cada vez más cerca de la victoria final quedaron Néstor Pinta y Martín Mozzicafreddo, quienes ayer se adjudicaron el cuarto parcial en forma consecutiva de la regata. Casi como una reiteración de los parciales anteriores doblegaron a sus rivales en la levantada de los últimos metros del recorrido.

Los vencedores emplearon 3 horas 30 minutos 22 segundos, un registro inferior en algo más de 4 minutos con respecto a la edición anterior, para unir el balneario municipal de Choele Choel con el establecimiento Don Armando.

A pesar de bajar la marca anterior los protagonistas comentaron que el ritmo no fue tan arrollador y se vieron favorecidos por el mayor caudal del río.

La etapa arrancó con un compacto grupo de botes adelante y a medida que se desarrollaba el exigente recorrido sólo los más fuertes, aquellos que mandan en la clasificación general, fueron quedando en la lucha.

En los kilómetros finales todo quedó centrado entre los ganadores, Damián Dossena-Abelardo Sztrum, Ariel Basualto-Matías Alac y Pedro Brissio-Rodrigo Figueroa.

En el curvón antes de la llegada intentaron escaparse los representantes del club Náutico Hacoaj pero Pinta-Mozzicafreddo levantaron la intensidad de la remada y volvieron a quedarse con la victoria.

A sólo 2 segundos entraron sus escoltas en la general, 7 segundos más atrás terminaron Basualto-Alac, en una tarea muy buena y a 27 Brissio-Figueroa. El quinto arribo fue el de Julián Algañarás-Eduardo Suárez a 1.19 y después fueron más esporádicos.

Aunque se registraron luchas importantes como las protagonizadas por Guillermo Di Renzo (h)-Andrés Burgos con Diego y Hugo Ortega, también entre los botes de punta y dos grupos que se llevaron los aplausos de los seguidores de la travesía.

El primero integrado por Enrique Tucci-Wálter Figueroa, Gabriel Guerra-Sergio Sáez y Elio Rivas-Marcos Andía, y el segundo por Diego Sanabria-Fabrizio Miño, Diego Dell-Luis Villegas y Carlos Alveal-Carlos Erice.

Ninguno dio tregua y los finales fueron muy apretados. En juniors la victoria fue para los ganadores de la general Marcelo y Maximiliano Mahler y muy cerca terminaron Guillermo Beacon-Damián Pittao, en tanto que también fue apretada la definición entre los veteranos.

Primeros llegaron Andrés Busnadiego-Oscar Tévez y a medio bote de diferencia Omar Linares-Carlos Vita. Los últimos, en base a su experiencia, no dejaron que sus rivales se pudieran escapar y mantienen una clara ventaja en la general.

En mixto Luis Millanta y Ana Navarro, que invirtieron las posiciones en el bote, ratificaron su poderío y otra vez finalizaron mezclados con los K-2 mayores.

También se repitió el final de las etapas anteriores entre las mujeres, donde Vanesa Pittao-Sabrina Ameghino tuvieron un poco más de resto que Virginia Asti-Romina Luciani y sacaron algunos segundos más de ventaja en el tiempo acumulado desde Neuquén a Don Armando.

En K-1 hubo otra definición espectacular. István Salga hizo valer su experiencia y se quedó con el parcial al superar por muy poco a Adrián Vega. En los últimos metros el húngaro fue cerrando su marcha para dejar a su rival muy apretado contra la costa y sin posibilidad de reacción.

Apenas unos metros más atrás cerró su participación en el parcial el neuquino Mario Rosas, seguido por Gastón Pérez y Sebastián Leyes. Esta categoría siempre ofrece un desarrollo por demás interesante, ya que el ganador de cada parcial siempre se define en los tramos finales, donde el húngaro hace prevalecer su gran experiencia y potencia física.

La etapa más larga de la competencia ya es historia, hoy será un tramo rápido y con posibilidades de mejoría para aquellos que tengan mejor recuperación tras el esfuerzo realizado ayer.

Hoy se llega a Conesa

La etapa más corta de la regata se iniciará esta tarde, desde las 15, en el establecimiento Doña Rina y finalizará en el balneario La Ribera de General Conesa.

Este quinto tramo siempre se caracterizó por ser muy veloz y por no ofrecer grandes cambios en el clasificador general. Pero mucho dependerá de la recuperación que tengan los protagonistas tras la dura jornada desarrollada ayer, en la que varios palistas tuvieron que remar más de cuatro horas.

En partes el paisaje será una mejor compañía para los protagonistas y los esperará, como ocurre todos los años, una gran cantidad de público en la costa conesina.

La gente del lugar siempre le dio una gran bienvenida a la competencia y, además tendrá la posibilidad de alentar a los locales Héctor Jara y Gaspar Frino, quienes, en anteriores ediciones, han realizado un gran esfuerzo para meterse en la lucha entre los primeros K-1.

En las luchas que registran entre algunos botes por las posiciones intermedias, los palistas foráneos tendrán la última chance para mejorar sus ubicaciones, conscientes que luego sólo quedará la etapa final donde viedmenses y maragatos corren con alguna ventaja por el conocimiento que tienen del curso de agua.

Un susto para Vanina Calvo

La debutante viedmense Vanina Calvo tuvo un susto mayúsculo a poco de iniciar la marcha en Choele Choel. La joven palista no se alimentó bien la noche anterior ni antes de la partida y cuando comenzó a sentir esfuerzo de las primeras paladas sufrió un desmayo arriba de la embarcación que comparte con Rubén Maglioni, vencedor entre los veteranos en la edición 2001.

Su compañero pudo bajarla del bote con la ayuda de otros competidores y continuó sólo hasta Don Armando.

Calvo fue atendida en el lugar por los paramédicos del hospital de Choele Choel y se recuperó sin inconvenientes, aunque no le será fácil olvidar la aventura.

Por la misma ambulancia pasaron otros competidores para ser tratados por lesiones en sus manos y calambres en sus glúteos, las lesiones más comunes que se producen durante la competencia.

Falta uno: El otro susto grande de la jornada se lo llevaron los organizadores de la prueba. En el punto final de la etapa recibieron la información que en la embarcación venía un sólo palista, Pablo Llanzón. Su compañero, Iván Fernández, se había bajado en algún lugar del recorrido porque no se sentía bien.

El problema fue que en Don Armando no sabía donde estaba y la incertidumbre se prolongó por un buen rato.

El deportista había sido recogido por una embarcación de motor que no pertenece a la organización y después volvió a bajarse para esperar la lancha “barredora” donde viaja un médico.

Sin embargo volvió a embarcarse en otro gomón y falta de una comunición radial clara hacía suponer a muchos que estaba perdido. Por suerte después se aclaró la situación y todos respiraron tranquilos en la costa minutos antes de que se produjeran los primeros arribos.

Hermanos: Los misioneros se hicieron compañía y terminaron todos juntos la etapa más larga de la competencia. Además, no hubo competencia familiar entre los representantes del club Pirá Pytá de Posadas.

Los hermanos Hugo y María Luisa Ducrett superaron muy poco a su hermana María Emilia que compite en compañía de Silvia Brossi.

Al término de la etapa, María Luisa señaló que no fue “tan dura” como le habían comentado y agregó que “no me arrepiento de haber venido”.

Tierra: La propietaria del establecimiento Don Armando llegó hasta la costa del río para reclamarle con energía que los organizadores para que recomendarán que los vehículos ingresaran más despacio al lugar.

“Si no ustedes van a comer tierra” agregó en referencia a dos asadores con costillares que se estaban asando para que fueran degustados por el Comité Organizador de la travesía y el grupo de colaboradores.

Alac y Basualto no bajan los brazos

Para Matías Alac y Ariel Basualto la competencia tuvo un quiebre en Chimpay. A poco de largar rompieron el timón y la reparación le costó casi media hora de retraso. Pero no se rinden.

Ayer cumplieron una destacada actuación, recuperaron terreno en la clasificación general y seguirán apuntando a estar entre los cinco primeros.

Alac señalo que “estamos muy triste por la rotura del bote en Chimpay, pero más allá que estemos atrás vamos a intentar llegar lo más arriba posible. Si eso no nos pasaba hubiéramos estado entre los punteros pero la regata es así, te pueden pasar estas cosas”.

El neuquino afirmó que “ahora queremos que el pelotón de arriba venga lo más rápido posible para poder dejar atrás a los demás y así subir en la clasificación general”, un objetivo que ayer pudieron cumplir.

Además enfatizó que “el incidente en Chimpay no empaña el balance de la regata porque siempre estuvimos peleando adelante, entre los cinco primeros y eso significa que estábamos para pelear arriba. Con Ariel nos juntamos para correrla, pero sobre todo para disfrutarla más allá de lo que nos pasó”.

Agregó que “por la parte física se viene sufriendo, pero nos divertimos porque disfrutamos la competencia estamos corriendo juntos”.

Como para no dejar dudas con respecto a su afirmación indicó que “siempre la regata es algo especial, aunque dejes de remar un tiempo siempre querés volver a correrla y te emociona mucho cada etapa, es bárbaro llegar a Viedma. Es una cosa muy especial, por eso todos los años llega tanta gente”.

En el final de la charla se emocionó y sostuvo que “estamos corriendo esta regata como un homenaje a dos personas que fueron muy especiales. Una es Rodolfo Felicevich, un luchador de la fruta que seguramente la gente de Villa Regina se va a acordar, y por Daniela Fantini que siempre la recordamos con Ariel (Basualto)”.

Para uno de los punteros de la competencia, Néstor Pinta, la etapa “se hizo dura porque es la más larga y había que pensar mucho para mantener la diferencia” y explicó que “en dos o tres lugares ellos (por Dossena y Sztrum) quisieron hacer diferencias pero pudimos quedar en la ola y llegamos casi juntos”.

El maragato recordó que “hasta ahora los finales los ganamos todos y espero que todo siga así” y anticipó que la etapa de esta tarde “creo que va a andar en 1 hora 45 ó 50 minutos y espero que el bote siga así para no tener ningún inconveniente”.

Junto a Martín Mozzicafreddo están muy cerca de lograr una nueva victoria, pero sabe que no está nada dicho porque “todavía faltan dos etapas y hay que remar hasta Viedma”. Pero la mesa está servida y queda muy poco para servir el plato principal.


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