Pintura digital, entre la computadora y el arte

Astor Piazzolla fue una adelantado a su tiempo y a la hora de homenajearlo los artistas Mara Marini, Eduardo Pla, Alicia Maffei, Martha Luchenio y Lila Oliva enfrentaron los desafíos del presente con una muestra de arte digital.



Los artistas Mara Marini, Eduardo Pla, Alicia Maffei, Martha Luchenio y Lila Oliva se dieron cita en el Centro Cultural Borges para el "Piazzolazo Digital, que realizó la Fundación Astor Piazzolla con un festival de una semana de su quinteto y otras manifestaciones artísticas. El tema de la pintura digital fue comentado por la curadora de la muestra Lila Oliva y la pintora Mara Marini junto con su marido el ingeniero Pier Giorgio Ricardi como uno de los recursos que, con infinitas posibilidades, tienen los plásticos en la actualidad. Nada menos que la comunión de la computación con la sensibilidad artística.

- ¿De que se trata esta técnica?

- Giorgio Ricardi: En particular el trabajo que estuvo expuesto en el Centro Borges como homenaje a Piazzolla se hizo, en el caso de Mara Marini, a partir de dos de sus obras, que se fusionaron y se reelaboraron hasta lograr una obra final. En realidad parece una foto digital, pero no es así, la obra existe sólo en forma virtual, no hay un óleo pintado, sino que se usaron diferentes programas de computación para lograr los efectos buscados.

Los programas fueron varios, por los menos se trabajaron dos o tres diferentes o a veces uno solo y se pasó a otro hasta lograr el efecto. En este caso el criterio artístico llevó a plasmar una imagen que diera el sentido de locura ya que la obra elegida era "Balada para un loco". Se intentó con fusiones y duplicaciones, imágenes especulares que fueron dando esa sensación de delirio, una abstracción de dos obras que se funden.

- ¿Resulta una búsqueda artística a través de la computadora?

- G. R: Es un poco también intentar imágenes y variarlas tipo prueba y error hasta encontrar la que a uno le satisface. En realidad el sistema así como está trabajada la obra de Marini permite pasar rápidamente a través de muchas imágenes hasta la que más gusta. La elaboración digital es obvia y permite modificar partes, iluminar otras, dar determinadas texturas que no son las que normalmente se logran en una obra únicamente pintada, aquí se permiten efectos diferentes, especiales. Las posibilidades de la digitalización son tan grandes que la fantasía se libera. A mi como ingeniero me urge a seguir investigando sobre los programas, sobre cada una de las obras yo sigo construyendo otras.

- ¿Cómo ve Mara Marini, que no domina la computadora, este resultado de su obra trabajada de esta forma?

- Mara Marini: Mi trabajo era seguir a mi marido con mi criterio artístico, él como el técnico y yo como pintora, y creo que las posibilidades son ilimitadas, estamos en un principio, porque aparte de recrear pintura uno puede intentar con muchas otras cosas, desde figuras, imágenes, fotografías, no hay límites. Yo no he llegado a dominar la máquina, pero la combinación de trabajo con mi marido me resulta toda una experiencia.

Como pintora yo tengo un estilo de mucha tersura y la máquina la transformó en algo así como una escultura de piedra, le dio relieve, textura como a una figura de granito, por eso resulta algo escultórico. La técnica permite entonces dar ese tipo de imagen, otro movimiento, repetirla, deformarla. Es como un milagro comprobar ese cambio que se produce en una obra propia, lo que permite nuevas posibilidades a mis trabajos a partir de la computadora.

- ¿Pasó lo mismo para una escultora como Lila Oliva?

- Lila Oliva: Es cierto, porque si se observa mi trabajo la visión es escultórica. Lo noté al final del trabajo cuando me di cuenta de cómo había elaborado el tema de la iluminación. Resulta que uno tiene una visión incorporada, yo trabajé con dos fotografías de un diario y de entrada las deformé, no me preguntes por qué, pero las alargué y luego trabajé con capas de colores.

Resulta apasionante trabajar con un programa como el Fotoshop por sus posibilidades, para mi son ejercicios y trabajos que resultan muy adaptables a escenografías, porque se pueden hacer a bajo costo y en grandes dimensiones. Como curadora de la muestra en un principio me fui a Internet a ver lo que había y noté que encontraba a mucha gente que venía de la gráfica. Entonces pensé en alguien como Eduardo Pla y luego en artistas plásticos, porque pienso que un artista a cualquier elemento le pone su impronta especial.

De todas maneras es un camino que recién empieza y entre sus tantas posibilidades está su bajo costo, lo que me permite la idea de llegar a Nueva York sin papeleos burocráticos con la obra de 15 ó 20 artistas en un futuro homenaje a Piazzolla. Pueden ser obras de tamaño grande y muy fáciles de llevar. Por ahora llevaremos algunas a la Escala de San Telmo y las usarán como escenografía. Es muy interesante porque nos permite otro panorama, además de apasionante ya que me he pasado horas frente a la computadora no sabiendo en qué iba a terminar mi trabajo hasta sorprenderme con la tridimensión de las figuras, lo que tiene que ver con mi oficio de escultora.

-¿Qué opina de la obra de Pla?

- G.R: Me pareció sumamente interesante, por supuesto se trata de una técnica digital pero diferente en la utilización de los programas, es como si se lograra la composición de una fotografía utilizando diferentes entonaciones e iluminaciones de una o varias secuelas básicas. En realidad en lugar de tomar obras y modificarlas lo que hizo Pla es crear una obra original utilizando elementos básicos unitarios y fue componiendo y modificando luces y colores hasta lograr una imagen que surge como de una explosión molecular de esa misma imagen, una suerte de mosaico bizantino. Son más de 20.000 imágenes que se repiten en el fondo de la imagen central, un retrato de Piazzolla.

-L.O: Martha Luchenio hizo otro trabajo relevante al mezclar la pintura digital con lo conceptual, sobre una foto de Buenos Aires y encima la imagen de Astor pintada que se muestra dentro de una presentación de un bandoneón en una caja (el fuelle es la obra) lo que le da una gran espectacularidad. Por su parte Maffei hizo una composición con bandoneones y Piazzolla muy joven en una suerte de simbiosis también muy interesante.

Una bisagra para los artistas

El arte digital marca el desafío de los nuevos tiempos y los artistas deben enfrentarlo, ampliando el mercado y manteniendo la calidad de las obras.

- ¿No creen que la obra de arte puede llegar a vulgarizarse con esta modalidad?

- Lila Oliva: No, porque el tema no resulta sencillo, en mi caso particular, tuve que tomar clases porque muchos de los programas son difíciles de manejar. Por otra parte algo más que permite la técnica es considerar la obra como múltiple, hacer un tiraje de impresión de unas 5 a 10 obras, por ejemplo, y garantizar ese tiraje. Luego lo que corresponde, como es el caso de un grabador que después del tiraje destruye sus planchas, es destruir el archivo, borrarlo para asegurarse que no hay repeticiones adicionales.

Hubo una bisagra en el arte mundial con los trabajos en grabado, yo lo viví al vender obras de Berni, por lo que la gente común podía tener acceso a una obra sin mucho costo a partir de esos tirajes, eso fue elaborado sobre la base de obras numeradas. Lo mismo puede pasar con la pintura digital que también tiene aplicación a otras ramas del arte como la escenografía. El arte no tiene que estar solamente en los museos sino que debe integrarse a la vida cotidiana.

-Mara Marini: Creo que esto se puede trabajar como un grabado, se trata de una obra auténtica y si se hace seriamente y numerada se puede hacer un tiraje limitado con precios accesibles estimados en alrededor de 500 pesos, según las dimensiones. Así puede el público contar con otra posibilidad de juntarse con obras diferentes, originales.

- ¿Se puede llevar la obra al resto del país?

- M.M: Así como está la idea de ir a Nueva York, lo mismo puede suceder con el interior. La facilidad es tal que se puede llevar en un disquete y se puede imprimir en los lugares de destino. El tema es muy interesante y estamos abiertos a cualquier invitación.

Julio Pagani


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