Plomo en sangre, un índice que alerta en SAO

Un 64% de los chicos del lugar tiene altos niveles.



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Desde el martes flamea en el acceso a la ciudad. Nadie sabe quién la colocó ni qué significa en realidad.(Foto: Martín Brunella )

SAN ANTONIO OESTE (ASA).- Ocho años después de que el Ministerio de Salud de la Nación analizara la sangre de 200 niños expuestos al plomo y otros metales pesados, producto de la escoria de fundición proveniente de Mina Gonzalito, se supo que el nivel de toxicidad manifestado por el 64% de esos chicos (hoy adolescentes) los convertía en blanco de altísimos riesgos.

A causa de esto deberían haber sido objeto de intervenciones directas sobre su salud, porque entre las enfermedades que desencadenan estos tóxicos figuran dolencias en los riñones, la medula ósea y trastornos asociados a la alteración de las funciones cerebrales, como problemas de atención, comportamiento, bajo coeficiente intelectual y dificultades de aprendizaje.

Ocurre que el Centro para el Control y prevención de Enfermedades (CDC) bajó recientemente el porcentaje de plomo en sangre considerado admisible. Esto provocó una nueva lectura sobre los estudios de 2005. Por eso el 64% de los chicos que entonces poseían 5 microgramos de plomo por decilitro de sangre si hubieran sido analizados hoy se hubieran considerado en franco riesgo. Mientras tanto el 20% que por entonces mostró poseer 10 microgramos y en ese momento fue el único porcentaje preocupante, actualmente estarían muy por encima de lo admitido, al igual que los que manifestaron 15 y un máximo de 27, 8, que fueron los niños más próximos a la zona.

La CDC es una agencia del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, que es tomada como referencia a nivel mundial para la fijación de parámetros sanitarios, y nuestro país, al igual que muchos otros, actualizó los umbrales de plomo permitidos en base a sus investigaciones.

De hecho, la extracción de sangre que el mes pasado la cartera de Salud de la Provincia les efectuó a todos los niños de 5 años de la ciudad, para determinar la incidencia de estos contaminantes, incluyó aquellos casos que en 2005 dieron niveles iguales o superiores a 5 microgramos.

Este análisis se realizó en base a un pedido de la defensora general Rita Custet Llambí, que a instancias de la procuradora provincial Liliana Piccinini tomó intervención en el seguimiento de la situación provocada por la presencia de la escoria de fundición, y le pidió al STJ, entre otros puntos, un relevamiento de las condiciones de salud infantil. Los resultados de estos estudios aún se desconocen, pero se sabe que a pedido del Ministerio el hospital local volvió a examinar a varios de los pequeños que viven en la zona de la Chanchería, que es la más próxima al lugar de acopio del plomo.

Mientras tanto las autoridades municipales, provinciales y nacionales ignoran las demandas de la población, que quieren saber por qué está paralizado el proceso de remediación esta escoria.


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