Poco para el análisis

River y Estudiantes no se sacaron ventaja en el duelo de la Copa de Oro. El Millo piensa en Boca.

FÚTBOL DE VERANO

Dejaron poco para el análisis. Apenas la sensación de que los delanteros pudieron haber marcado algún gol. Lo cierto es que el muletto de River y el titular de Estudiantes empataron sin mover las redes de los arcos. De esta forma, en la Copa de Oro de Mar del Plata el que manda es Independiente, con tres puntos. El fastidio de los técnicos Marcelo Gallardo y Mauricio Pellegrini dejó más que en evidencia que lo visto en los primeros 45 minutos en el estadio José María Minella dejó mucho que desear. River, si bien un poco mejor que su rival en el trato del balón, careció de profundidad para inquietar al arquero rival. Claro, el millonario tuvo un atenuante con respecto al Pincha: jugó con un equipo alternativo. Pocas situaciones de peligro disfrutaron los asistentes a este segundo juego de la Copa de Oro. La primera chance fue para River: sobre los 4’, Ponzio lanzó una pelota larga, Uribarri aprovechó las dudas de la defensa platense y la pelota le quedó a Cavenaghi, que disparó y no pudo gritar su primer tanto de 2015 porque salvó muy bien Hilario Navarro. El Pincha contestó con un disparo rasante que fue a dormir a las manos de Julio Chiarini y sobre los 36’ tuvo la suya Diego Vera, pero el tiro pegó en un defensor de River. La última del complemento fue la más clara: Álvarez Balanta acusó su falta de continuidad, se tiró al piso y le sirvió la pelota a Carrillo, que se fue al gol, tropezó con Chiarini y desperdició una ocasión importante. Igual, la anemia ofensiva continuó dominando las acciones de Estudiantes, como ocurrió en el partido pasado ante Independiente (0-1). Es más, el Pincha ni siquiera pudo imponer condiciones con un jugador más, ya que Augusto Solari vio la roja a los 7 del ST. Es más, con 10 hombres River se soltó más y corrió con prestancia la cancha. A los 10’ casi marca un golazo el Torito Cavenaghi y sobre los 18 el pibe Lucas Boyé estremeció el palo izquierdo de Hilario Navarro. Si bien saltaron a la cancha el Pelado Carlos Sánchez y Leo Pisculichi (muy ovacionado), el partido se planchó en una profunda modorra. Hasta que Estudiantes se despertó en un rapto de lucidez. Ambas acciones tuvieron como protagonista a Guido Carrillo, que primero perdió el gol con un cabezazo que se fue cerca, cuando estaba solo para definir; y un minuto más tarde disparó desviado, mano a mano con Chiarini. El partido se fue agotando con alguna que otra insinuación cerca de los arcos. Entonces, llegó el final y la impresión de que ambos quedaron en el debe, aún conociendo los tiempos de pretemporada. Ahora, el Millo debe pensar en el superclásico.


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