“Podría ser mi hija”
Estos atentados de Francia bien podrían haber tenido a mi hija como una víctima más, ya que ella justamente está trabajando temporalmente en Europa y estaba en Francia un día antes, pero también podría haber sido su hija, o la hija de cualquiera, o la madre… La muerte de un ser querido a manos de terroristas o guerras es algo que debe enlutarnos a todos los seres humanos. También podría haber sido mi hija quien murió en Irak en la guerra del Golfo, donde más de 800.000 personas inocentes perdieron la vida, o mi hija quien muere todos los días en Gaza a manos del Ejército israelí, o en África con los cientos de miles que mueren en guerras absurdas y manejadas. Pero para que existan estas muertes deben darse algunos factores que casualmente tienen a casi todos los países atacados como partícipes necesarios. El primer factor nos dice que un terrorista necesita armas y explosivos, y dichas armas y explosivos son justamente fabricados en los países que se atacan o prometen atacar: Francia, España, Inglaterra, Alemania, Rusia, Estados Unidos y otros más son quienes fabrican las armas que luego llegan a manos de quien produce estos atentados. Otro factor es aquel que mueve intereses económicos, en especial la posibilidad de apoderarse de los recursos naturales de cada país, caso petróleo, gas o agua. En esto también están involucrados los países que sufren estos atentados. Las políticas internacionales llevadas a cabo por los países más poderosos no han tenido contemplación alguna con Medio Oriente y otras regiones del planeta a la hora de hacer primar sus intereses, y desde hace años vienen cercenando a pueblos y poblaciones de las que luego nacen estos “terroristas” que antes no figuraban en la historia de esos países. El odio por la crueldad, matanzas, robo de territorios y tanta injusticia desplegada en todo el mundo hacen que del otro lado nazcan estos “terroristas”, que luego son munidos de armamento que los mismos que lo hacen nacer les entregan para que tu hija, mi hija o la hija de cualquiera muera, y tengamos que soportar como se miran unos y otros gobernantes cuya responsabilidad es mayúscula. Un niño no nace odiando a nadie, es su entorno el que lo hace odiar, es su entorno el que lo arma y lo entrena, es su entorno el que lo hace explotar en mil pedazos inmolándose. Las injusticias sociales de un mundo que sólo ve y se conmueve a través de una cámara de tevé occidental con las matanzas de sus miembros y deja de ver los genocidios que luego resultan en seres humanos cuyo odio hacia los demás no tiene límites ni fronteras… es un mundo que tarde o temprano terminará matándose así mismo en aras de preservar algo que ya perdió: su humanidad. Hagamos algo por recuperar nuestra humanidad antes de que sea demasiado tarde… Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche
Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche