Transcripciones





Componer música a partir de música, tal y como lo hacía Liszt, no era nada nuevo. Sin embargo, empleó un tipo particular de creatividad. En lugar de simplemente adaptar las melodías y armonías originales, las mejoraba. Compositores como Bellini y Donizetti sabían que ciertas formas, habitualmente períodos con métricas de 8, debían estar llenas de música. De vez en cuando, mientras la primera mitad del período estaba compuesta con inspiración, la segunda mitad era añadida con rutina mecánica. Liszt corrigió esto modificando la melodía, la base y -en ocasiones- las armonías. Muchos de los resultados obtenidos por Liszt fueron notables. La pieza de concierto “Fantaisie sur des motifs favoris de l’opéra La Sonnambula” por ejemplo, sin duda no podría haber sido compuesta únicamente por Bellini o por Liszt. Ejemplos notables son también la “Rigoletto-Paraphrase” y el “Faust-Walzer”. Las transcripciones de las canciones de Schubert, sus fantasías sobre melodías de ópera y sus arreglos de piano de las sinfonías de Berlioz y Beethoven son otros ejemplos bien conocidos de transcripciones para piano. Fue el segundo pianista (después de Kalkbrenner) en transcribir las sinfonías de Beethoven para piano. Las representó habitualmente para público que probablemente nunca tendría la oportunidad de escuchar la versión orquestal de dichas obras.


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