¿Polarización?

Pero el oficialismo aspira a todo lo contrario: a lograr que otros protagonistas permitan matizar la puja.



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HéCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar

El frente opositor que lidera Martín Farizano y que cuenta con el apoyo de una decena de partidos arrancó esta semana su campaña con un discurso que hace eje en la necesidad de un cambio en la matriz productiva de la provincia. “Seguimos igual que hace 40 años, y si (los gobiernos del MPN) no lo hicieron hasta ahora no lo van a hacer, nosotros vamos a realizar el cambio”, se entusiasmó Farizano rodeado de Nanci Parrilli y otros dirigentes contrarios al partido provincial. Es un hecho que la economía de esta provincia necesita un cambio que la haga más sustentable pero, aunque el discurso opositor tiene mucho de cierto omite algo esencial: no es el MPN el único culpable del actual estado de cosas. La responsabilidad es del conjunto de las fuerzas políticas, incluidas las que se asumen como eternas opositoras y por comodidad o complicidad han sido funcionales al “modelo”. ¿Será ésta la oportunidad para producir un cambio? En principio, más allá de las no pocas limitaciones imputables a la gestión Sapag, no se verifica en este momento una situación de crisis que justifique un giro de 180 grados. Esto no quiere decir que la sociedad esté satisfecha ni tampoco que no existan antecedentes en el panorama nacional que permitan vislumbrar una sorpresa. Las elecciones en Catamarca y Chubut señalarían que existen en la sociedad aires de cambio. Más allá de las lecturas interesadas que se propalan desde el MPN y de lo que es capaz de admitir la oposición, es un hecho que en estas elecciones Sapag arranca con clara ventaja sobre su retador. Pero a su resonante triunfo en la interna ayudaron muchos que no necesariamente fueron a votar por él sino en contra de Sobisch, y habrá que ver si esa adhesión se mantiene. Para el 12 de junio faltan más de dos meses y en ese lapso todo puede cambiar. En Neuquén, la fuerza mayoritaria es un partido provincial pero las cosas no tienen por qué ser muy diferentes de lo que pasó en Chubut, donde en los últimos días el oficialismo vio cómo se evaporaba dramáticamente su ventaja. No por nada la palabrita que más se oye por estos días en los ambientes políticos locales es “polarización”. Es que, así como el frente opositor cifra todas sus expectativas en quedar solo frente al oficialismo, el sapagismo aspira a todo lo contrario: a lograr que otros protagonistas maticen la puja. En el gobierno la prioridad pasa en lo inmediato por las internas del 17 de abril, de las que surgirán los candidatos del partido en medio centenar de municipios. El tema es crucial no sólo porque involucra ciudades importantes, como Centenario, San Martín, Junín y Zapala, sino también porque de cómo salga el partido de esta pulseada dependerá si marcha cohesionado a las elecciones generales. “Sapag necesita un MPN unido y los candidatos no se pueden elegir con el dedo porque eso deja muchos heridos”, se explayaron muy cerca del gobernador. Desecharon la posibilidad de una fuerte polarización para las elecciones generales: “Hay otros actores”, dijeron y apuntaron a las fuerzas de izquierda, al ARI y su casi seguro aliado, el quiroguismo; a Proyecto Sur y el margen estadístico que arrojan los votos en blanco, los anulados y la siempre magra cosecha de la izquierda. La última observación, tanto como la referida a la necesidad de no dejar heridos, marca los límites del liderazgo sapagista. La primera relativiza la polarización desde una lectura un tanto defensiva. La otra hubiera sido impensable en boca de líderes personalistas como Felipe Sapag o Jorge Sobisch. Para éstos el “dedo” era un instrumento político y a los descontentos se los persuadía o se los compraba. Con todo, Sapag mantiene aún la delantera y su trabajo para sembrar el terreno de colectoras se afianza: además de los partidos de Baum y Rachid, esta semana se oficializó el de Gallia. Él y Romero encabezarán su propia lista de diputados. El gobernador, que se tomará licencia desde el próximo sábado para lanzarse de lleno a la campaña, preferiría pensar que Cristina no vendrá a apoyar a su contrincante. “Sapag es un aliado, habrá miembros del gabinete que bajen, pero ella no se sabe”, dijo uno de sus íntimos. De todas maneras advirtió que la gente identifica al gobernador con las políticas nacionales. En el frente opositor, mientras tanto, se desvelan por diseñar una estrategia que asegure la polarización. “Si lo logramos, las diferencias se achicarán y podremos ganar”, dicen en el entorno de Farizano. Por lo pronto, el sector radical está evaluando crear una lista amplia de diputados que lleve no solamente a correligionarios sino a miembros de otras fuerzas de la coalición, como el Frente Grande, el socialismo, Une, el partido de Rioseco y el MUN. “El frente abarca un 65% del espectro de todos los partidos, pero para polarizar necesitamos meter parte del 35% restante”, razonó un allegado a Farizano. El acuerdo para ir en una lista única entre el Frente Grande, Une y Rioseco se vio relativizado por la jugada de este último de apoyar en Zapala a Tomasini, algo que cerca de Podestá fue visto como una jugada para hacerle perder la elección a su candidata, Soledad Martínez. No es posible saber si Une y Rioseco considerarán la propuesta radical, pero en todo caso se sabrá pronto porque el plazo judicial para conformar alianzas vence el miércoles. La alianza se llamaría Frente Progresista y los farizanistas estarían dispuestos a resignar el primer puesto para poner delante “una figura fuerte”. Se habla de Podestá y de que el presidente de la UCR, Alejandro Vidal, número puesto para cabeza de una lista radical, estaría de acuerdo. La lista de diputados justicialistas no termina de ver la luz porque, más allá del primero y el séptimo lugar que se reservó Sergio Rodríguez, los distintos sectores no terminan de ponerse de acuerdo. Mientras tanto, ya empezó el intercambio de disparos entre oficialismo y oposición. Atacó Bertoya y le respondieron Vidal y Kogan. Por ahora, pura pirotecnia.


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