Una tragedia familiar navideña que sigue con un final abierto

La sentencia que condenó a un policía de El Bolsón por haber causado la muerte de su hermana tras disparar con su arma reglamentaria el 25 de diciembre de 2018 fue revocada en abril pasado por el Tribunal de Impugnación de la provincia. Ahora, otros jueces revisarán ese fallo que absolvió al imputado.





Los integrantes de la familia Zeballos se organizaban en diciembre de 2018 para los festejos de la Navidad. Sus vidas trascurrían por esos días sin grandes sobresaltos, como la de tantas familias de El Bolsón. El año estaba por finalizar y era el momento de hacer planes para arrancar con todo el 2019. Pero todo cambió en un puñado de minutos. La esperanza se convirtió en drama y una tragedia enlutó a los miembros de esa familia.

Una feroz discusión entre los hermanos Claudio y Santiago Zeballos finalizó con su hermana muerta tras recibir dos proyectiles calibre 9 milímetros. Santiago había efectuado los disparos desde la vereda en dirección a la puerta principal de la vivienda, ubicada en la calle Rivadavia al 1600 de El Bolsón, como represalia por la pelea furiosa que había tenido con su hermano. Nunca supo que Rafaela estaba detrás de la puerta y que recibió los tiros que la mataron.

Santiago era empleado policial y tenía que ir a trabajar esa mañana de Navidad. Nunca llegó a la comisaría. El joven terminó detenido. El fiscal de El Bolsón Francisco Arrien dirigió la investigación del caso.

A finales del año pasado, un tribunal, integrado por los jueces Sergio Pichetto, Víctor Gangarrosa y José Bernardo Campana, lo condenó en forma unánime a 5 años de prisión como autor del homicidio culposo agravado de su hermana.

Los jueces destacaron que había sido cometido con violencia e intimidación contra las personas mediante el empleo de un arma de fuego. Y además lo inhabilitaron por 10 años para el uso, tenencia o portación de cualquier arma de fuego. Como el fallo no estaba firme, el acusado quedó en libertad.

“Es una de las sentencias más injustas que he visto en mi vida”, afirmó, indignado, el defensor particular Rodolfo Rodrigo. Por eso, recurrió ante el Tribunal de Impugnación (TI) de la provincia que, por mayoría, revocó el 12 de abril pasado la sentencia condenatoria y absolvió a Santiago Germán Zeballos.

A finales de junio pasado, El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro admitió una impugnación extraordinaria presentada por la fiscalía que reclamó la revisión del fallo del Tribunal de Impugnación.

Los jueces del STJ advirtieron que el TI revocó la sentencia condenatoria tras haber advertido “una mutación” de la acusación fiscal contra el imputado, lo que afecta el principio de congruencia y vulnera el derecho de defensa de una persona acusada. De todos modos, el STJ reenvío del expediente al TI para que vuelva a analizar los planteos formulados por la fiscalía.

La semana pasada, la jueza del TI Rita Custet Llambí y sus pares Carlos Mussi y Adrián Fernando Zimmermann resolvieron declarar la admisibilidad de la impugnación deducida por la fiscalía la que tramitará ante este Tribunal de Impugnación con diferente integración.

Desde el Ministerio Público Fiscal explicaron este martes que el Tribunal de Impugnación, con otros jueces, deberá tratar el recurso de impugnación que el fiscal del caso había presentado contra el fallo que revocó la condena. En consecuencia, la sentencia absolutoria quedó en suspenso. Todo indica que la causa terminará en el STJ que intervendrá después de que el TI resuelva.


El origen del drama

Según lo que se conoció en el juicio a Zeballos, que se hizo a finales del año pasado, la tragedia se originó por una pelea entre Santiago y su hermano, Claudio. Los hermanos compartían un habitación en la vivienda de la madre.

Habían estado juntos en la celebración por la Navidad en un boliche de El Bolsón. Pero Santiago se retiró antes porque tenía que trabajar esa mañana del 25 de diciembre de 2018. Se fue con su novia.

Claudio llegó al amanecer a la casa. Entró a la habitación para acostarse, se desvistió sin darse cuenta de que estaba la novia de su hermano. Comenzaron los gritos, los reproches y el alcohol exacerbó los ánimos. La pelea despertó a la madre, a la novia y también a Rafaela.

Cuando Santiago se retiraba, furioso, del domicilio efectuó tres tiros con su arma reglamentaria en dirección a la puerta de la vivienda. Su hermana estaba detrás de la puerta. Uno de los tiros dio en la cabeza de la joven que murió casi en el acto. Tenía 33 años.


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