Polvo de estrellas muy lejos de Hollywood

Los tiempos cósmicos son inconmensurables y los de los científicos, cada vez más largos. La misión de "Stardust" llevará ocho años, de los cuales ya pasaron seis. Grandes distancias y amenazantes asteroides son los peligros que hasta ahora logró

Hace unas semanas la nave «Stardust» (polvo de estrellas) de la NASA se aproximó a cometa Wild-2 y voló en medio de una tormenta. Ráfagas de polvo cometario apedrearon al aparato. Por lo menos media docena de gránulos que se movían más rápido que una bala penetró las defensas exteriores de la «Stardust». Los 16 motores cohete de la nave lucharon por mantener el curso mientras un recolector, de un tamaño similar al de una raqueta de tenis, recogía algo del polvo para traerlo a la Tierra dentro de dos años.

En el corazón de cada cometa hay una «bola de nieve sucia», un núcleo compacto de hielo y polvo que el sol vaporiza, poco a poco, para formar la espectacular cola del cometa. Fotos del cometa Halley tomadas por la sonda europea Giotto y del cometa Borrelly por la Deep Space I revelaron núcleos grumosos sin un terreno muy interesante. El calor solar había fundido sus rasgos más sobresalientes.

El cometa Wild-2, sin embargo, luce diferente. «Estábamos asombrados por la superficie, rica en rasgos del cometa», dice Donald Brownlee de la Universidad de Washington, investigador principal de la misión. «Es altamente compleja. Hay rocas del tamaño de graneros, riscos de 100 metros de alto y cráteres de impacto tan extensos como de un kilómetro de diámetro».

Un explorador cuidadoso recorrería el núcleo entero de cinco kilómetros en unas pocas horas, saltando alto sobre la superficie y esquivando algún chorro ocasional. «¡Qué experiencia sería ésa!», dice.

A diferencia de los cometas Halley y Borrelly, hace notar Brownlee, «Wild-2 e un recién llegado al sistema solar interior». Por miles de millones de años se mantuvo en órbita solar en el frío espacio profundo más allá de Júpiter, hasta 1974, cuando fue empujado por la gravedad de Júpiter a una órbita más próxima al Sol. Desde entonces, el cometa ha pasado cerca del Sol solamente cinco veces; e calor solar está recién comenzando a modelar su superficie.

Ese material, poco alterado desde la formación del sistema solar, podría decirnos mucho acerca de nuestros orígenes. Los preciosos granos recolectados regresarán a la Tierra en el 2006 para ser analizados por los científicos. Si una simple imagen de la cámara de navegación puede sorprender a los investigadores, imaginemos lo que habrá allí almacenado cuando puedan poner sus manos sobre mil pedazos del propio cometa.

(Fuente: NASA)


Hace unas semanas la nave "Stardust" (polvo de estrellas) de la NASA se aproximó a cometa Wild-2 y voló en medio de una tormenta. Ráfagas de polvo cometario apedrearon al aparato. Por lo menos media docena de gránulos que se movían más rápido que una bala penetró las defensas exteriores de la "Stardust". Los 16 motores cohete de la nave lucharon por mantener el curso mientras un recolector, de un tamaño similar al de una raqueta de tenis, recogía algo del polvo para traerlo a la Tierra dentro de dos años.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora