“Por ahora hay implosión social, la gente revienta para adentro”
P- ¿Qué evaluación hacés de la situación social Argentina actual?
R- La situación argentina en términos sociales está complicada hace algún tiempo, y en particular en los últimos años del gobierno de Cristina se agravó. Del 2011 al 2015 hubo un aumento de la pobreza, sólo hubo creación de empleo estatal y se buscó compensar esta situación con planes de asistencia social. El gobierno actual tomó un enfermo con 39 grados de temperatura, al meter un ajuste el enfermo llegó a 41 grados. A los problemas que venía arrastrando la Argentina se le agregan tres en los últimos meses: primero, la aceleración de la inflación, producto del aumento de los alimentos, las tarifas y el transporte; en segundo lugar, el parate de la construcción, que además lleva a que se paren las “changas”; en tercer lugar los despidos. El ajuste vino a complicar una situación que ya estaba complicada y eso generó un aumento de la pobreza.
Yo creo que el gobierno está bienintencionado. Ellos entienden que haciendo el ajuste económico se van a acomodar las variables, se va a estabilizar el mercado y van a venir nuevas inversiones, y que así se generará empleo. Creen que una macroeconomía sana se traduce en empleo. No está nada claro que es eso sea así en Argentina por una cuestión: si vienen inversiones van a ser en la soja, la minería o el sector financiero, y lo que genera empleo es la construcción, el textil, etc. Sin una intervención del Estado es difícil que la situación cambie. Lo que sí es acertado es apostar al plan de infraestructura, eso sí tendría un impacto en el empleo.
P- Durante los años del kirchnerismo hubo mucha intervención del Estado en la economía, ¿Qué consecuencias tuvo ?
R- En el kirchnerismo hubo tres etapas: del 2003 al 2009 una etapa que yo llamaría “desarrollista” donde objetivamente el Estado puso en marcha el sistema productivo. Del 2009 al 2011 se toma una posición cultural de “nosotros-los otros”, encara una serie de medidas muy positivas, como la ley de matrimonio igualitario, pero deja de lado el esquema económico productivo, pierde la dimensión de desarrollo económico. Del 2011 al 2015, después de 54% de Cristina, entra en un período que yo llamo “fundacional” donde intenta refundar la justicia y el esquema económico. Busca desdolarizar la economía, instalan el cepo cambiario, entre otras cosas, que lo que terminan es desacomodando las variables. Durante ese momento el gobierno empezó a tapar el sol con la mano al volcar más recursos en asistencia, creando empleo estatal, y utilizando recursos para tapar un esquema macroeconómico muy complicado. Que el gobierno haya provocado ese desacomodo no significa que el Estado no tenga que intervenir en la economía, hace falta un punto de equilibrio. Eso es lo que no está haciendo el gobierno actual. Este panorama económico implica que en términos sociales la situación se ha complicado mucho. Estamos en una emergencia alimentaria, el dato más relevante de la Argentina es que bajó el consumo de leche. Todas las madres argentinas saben que le tienen que dar leche a sus hijos, si baja el consumo de leche quiere decir que no hay plata. También hay más gente que va a los comedores y ahí se consume menos carne, menos leche y más harinas, hay una peor calidad alimentaria. Yo creo que el gobierno tiene un mal diagnóstico.
P- ¿Cómo se vive esto? ¿Qué implica en la vida cotidiana de la población?
R- Si bien la Argentina tiene algunas marchas y conflictos puntuales, no estamos viviendo un enfrentamiento explosivo permanente. Lo que sí sucede es que la gente implosiona, revienta para adentro: el que no tiene trabajo, el que está mal, el que la tiene difícil llega, se pelea con su familia, con sus vecinos, etc. Esto tiene que ver con que efectivamente cada uno le encuentra la vuelta como puede, y por otro, que hay una cierta expectativa de lo que pueda hacer el gobierno. Pero esta situación de tanta tensión es peligrosa y el gobierno debería tomar nota, desarrollar políticas para revertirlo, y no lo está haciendo. Me parece a mí que si la situación económica no cambia la situación social se va a seguir agravando y es necesario reacomodar el rumbo, tomar acciones y medidas que excedan lo compensatorio. El oficialismo tomó algunas medidas compensatorias como el aumento de la asignación universal, la devolución del IVA en la canasta básica, subir el seguro de desempleo, pero son insuficientes. El desacomodo económico es a gran escala y las políticas aún no.
P- ¿Cómo cambió el rol del Estado?
R- El gobierno retiró recursos de algunos programas sociales, no de los que tenían que ver con transferencia de dinero, pero sí otros que se relacionaban con lo educativo, por ejemplo los que ayudaban a terminar el colegio secundario. Eso es un lástima porque implica dejar de lado el rol de acompañamiento activo que, a mí entender, el Estado debería tener. Este gobierno confía mucho en que el mercado va a acomodar todo y yo no creo que eso vaya a ser así. Igualmente, en términos generales en lo grueso no ha habido un retiro del Estado en los programas que implican transferencia de dinero, que son los más grandes. El problema principal tiene que ver con que el esquema de organización económica no le da prioridad al mercado interno, entonces la persona tiene menos changas, hace menos plata, hay más gente en los comedores, hay más lío, etc. El problema más grave tiene que ver con creer que de esto se sale con ajuste, y yo creo que en Argentina es por expansión económica.
Daniel Arroyo, exviceministro de Desarrollo Social
P- ¿Qué evaluación hacés de la situación social Argentina actual?
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