Por ahora, sólo buenas intenciones



BUENOS AIRES (ABA).- La distensión parcial lograda entre los presidentes Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner, el sábado, en Chile, por ahora es un rosario de buenas intenciones.

El puntapié inicial de las gestiones para "descongelar" las relaciones entre los dos países lo dio hace 10 días el polémico ministro de Agricultura de Uruguay, el ex tupamaro "Pepe" Mujica, quien visitó Buenos Aires para participar de una reunión del Mercosur por el tema de la aftosa.

Mujica recibió un llamado del canciller Jorge Taiana y hubo una reunión donde se reanudó el diálogo al más alto nivel.

Uruguay planteó el levantamiento de los piquetes. "Es indispensable que dejen sin efecto los cortes. Si eso no sucede nuestro presidente no puede acordar nada", expuso Mujica.

Otro de los contactos importantes para destrabar el conflicto fue por vía telefónica entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández y el prosecretario de la Presidencia de la vecina Nación, Gonzalo Fernández.

Sobrevino la reunión de Santiago entre Vázquez y Kirchner. "Era necesario limar asperezas para que ambos presidentes dejaran de lado los reproches y se pusiesen a conversar", dijo a "Río Negro" una fuente del gobierno nacional.

En paralelo, funciorios uruguayos realizaban discretos llamados a directivos de las empresas para "tantear" la posibilidad de suspender las obras por 90 días, como pidió Kirchner.

El gesto de Kirchner ante la Asamblea Legislativa, el primero de marzo, "obligó" a Tabaré a buscar una solución.

"No es posible que Vázquez quede atrapado en la lógica de los Blancos y Colorados, que fueron los que hicieron el negocio", se argumentó del lado argentino para tirar una soga al dirigente del Frente Amplio.

El gobierno del patagónico cambió de interlocutor ante los asambleístas de Gualeguaychú.

Apartó al gobernador Jorge Busti y privilegió al intendente de esa ciudad de Entre Ríos que tiene más llegada con el núcleo duro que corta la ruta.

El jefe comunal había declarado en diciembre no estar contra las papeleras, sino contra la contaminación, que es el eje a transitar para lograr una salida honorable para Argentina y Uruguay.

En la Rosada critican a Busti por haber "politizado" el tema y darle letra a los cuadros más opositores.

El camino diplomático todavía está en veremos.

Si se avanza, los Presidentes volverán a versa las caras, primero en Uruguay y luego en Mar del Plata.

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