«Por favor, vengan a buscarme… me quieren llevar el bebé»
La joven embarazada secuestrada se comunicó con su familia
Silvia Mariel Hoyos, 36 años, la estudiante de Medicina secuestrada el martes a punto de dar a luz habló telefónicamente antenoche por primera vez con su familia y logró decir «por favor, vengan a buscarme rápido… me quieren llevar el bebé».
Según publicó el sitio www.26noticias. com.ar, la joven llamó desde su teléfono celular cerca de las 20.45 del miércoles a la casa de su padre, «y con voz muy agitada y temblorosa logró apenas decir esas palabras», relató a la agencia Noticias Argentinas, Valeria Russo, la prima de la muchacha secuestrada.
De acuerdo a la prima, «por las palabras utilizadas y su tono de voz, sospecho que tenía alguien al lado que no la dejó decir más». Minutos más tarde, Valeria volvió a recibir un segundo llamado, y nuevamente fue un desesperado pedido de auxilio.
La joven fue vista por última vez el martes alrededor de las 11, cuando salió de su casa, ubicada en calle Pueyrredón casi Quintana del barrio Palermo de La Banda, ciudad ubicada a pocos kilómetros de la capital santiagueña.
Salió en busca de un técnico que reparara su teléfono celular pero nunca más regresó. Recién a las 22.30 del miércoles la familia recibió un llamado anónimo. Era una mujer que decía que tenía secuestrada a Silvia y que a cambio de su liberación debía recibir 10.000 pesos. Primero dio como punto de encuentro un centro de diversiones ubicado en el Parque Aguirre ubicado a la vera del río Dulce, en la ciudad capital, pero nunca aparecieron los secuestradores para retirar el dinero. La policía, que había intervenido desde un primer momento en el caso, había montado un operativo cerrojo en toda la zona.
Desde entonces hubo otros cuatro llamados durante la madrugada, algunos intimidatorios que amenazaban con quitarle la vida a la joven que estudia medicina en Tucumán, donde vive con su marido, Gabriel, también estudiante de la misma carrera.
La joven ya cumplió los nueve meses de embarazo, y de acuerdo a los médicos que la asistían, ya está en fecha de parto.
Esta última comunicación mantenida alrededor de las 21.30, fue interpretada por los investigadores policiales como una señal de vida que dieron los secuestradores. Pero que también revelaría las intenciones de apropiarse de la criatura recién nacida, lo que hizo pensar inmediatamente en el mercado negro de la venta de bebés, tema que en Santiago del Estero tiene una larga historia.
En la provincia hubo numerosos casos detectados, principalmente en zonas rurales como Añatuya, donde se comprobó la existencia una verdadera red que hacía un seguimiento a mujeres embarazadas -generalmente pobres- para luego «comprarles» u ofrecerles «una mejor vida» para sus hijos dejándolos en manos de otras familias de mayores recursos.
Mientras tanto, toda la policía santiagueña, con apoyo de especialistas de la Policía Federal, trabaja en este caso, el primero de estas características en que es secuestrada una persona, aparentemente para quitarle su bebé.
Esta teoría cobró fuerza apenas se cortó la comunicación con la joven, ya que ella proviene de una familia de clase media, con una condición económica que difícilmente pudiera tentar a delincuentes, mucho menos a secuestradores que generalmente piden grandes sumas de dinero.
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