“Por qué voté a Cambiemos”
OPINA LA GENTE
Finalmente tuvimos la oportunidad de intentar un cambio aunque no supiéramos qué camino transitaremos. Gran expectativa. Llegué temprano a mi mesa en Villa El Chocón y observé detenidamente y en detalle la boleta varias veces: quería asegurarme que no me habían trampeado con algunos de los tantos trucos que se comentaba que podían hacer. Tenía clara mi decisión y en pocos minutos mi voto estaba en la urna. De regreso, los 80 kilómetros que me separaban hasta Neuquén me permitieron recordar las razones de mi decisión por Cambiemos: el hartazgo de acciones, actitudes, inacciones, circunstancias, ineptitudes, egos, farsa, apariencias y falsedades. Me aburrí de que me llamen “facho” por no avalar incondicionalmente las decisiones populistas, de que me mientan tan cínicamente, de que digan que si no pienso como ellos pertenezco a la represión, de que por criticar el manejo de YPF o Aerolíneas soy un vendepatria defensor de los fondos buitre o simpatizante de Griesa, de no poder criticar a algunas organizaciones como Madres de Plaza de Mayo en sus Sueños Compartidos sin que me tilden de represor cuando Hebe de Bonafini no puede contener su cloaca oral ante todo lo que no es sumisión y obsecuencia. Me harté de los piquetes, del travestismo que hicieron con los derechos humanos, de los departamentos de Shocklender y venerable compañía, de la bóveda de Lázaro Báez, de las islas Seychelles, de las prepotencias de D’Elía, de la imagen de Samid, de las mentiras y descalificaciones de los periodistas complacientes, del odio visceral de Víctor Hugo, de Boudou y la complicidad protectora, del ocultamiento e indiferencia hacia los muertos por inundaciones en La Plata, de las cadenas, de la oratoria, de las amenazas, de los insultos, de los encapuchados, del nepotismo desvergonzado, de los vagos, de los planes como propuesta y no como respuesta a lo excepcional, de la corrupta Felisa Miceli, del dedo mojado al viento en lugar de las estadísticas, de la soberbia, del patoterismo de Moreno, de la omnipotencia, de la ironía discursiva, del triste y vergonzoso entorno familiar de CFK presentado como modelo, de la complicidad con dirigentes corruptos, de la connivencia con Milagro Sala, de la indiferencia por las víctimas y familias del Sarmiento, de la impotencia ante el asesinato de Alberto Nisman, de la violencia de Diana Conti, de la petulancia de Kunkel, de la incalificable postura de Oyarbide, de la desvergüenza en las DD. JJ. como la de Máximo Kirchner –por $ 36 millones sin haber trabajado en su vida–, de la Kámpora y su invasión en el Estado con ñoquis ineptos, de Mariano Recalde y su lamentable gestión, de los dos millones de dólares diarios de pérdida de Aerolíneas, del clientelismo, de las estatuas de NK como prócer, de la droga y de los narcos protegidos, de Cristóbal López y su interminable listado de propiedades, del jardinero con helicóptero, de la impunidad, de los viajes faraónicos, de Fútbol para Todos y sus costos millonarios, de la propaganda oficial, de Radio Nacional, de la inseguridad, del corralito, de ver “6, 7, 8”, del impuesto a las Ganancias hasta en los jubilados, de los jueces partidarios y los delincuentes protegidos por el garantismo zafaroniano, de los ignorantes que confunden a Macri con Cavallo cuando éste fue ministro de Economía de Menem (PJ)… Comienza una nueva historia democrática. Ayudemos todos a superar tantos egoísmos construidos durante estos años. Carlos Dagna Ciudad Autónoma de Buenos Aires
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